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15/9/17

Father's Love

Hola muy buenas noches desde aquí 😃
Por fin después de tanto les traigo el capítulo 36 de este bello serial 😅
Pensaba al principio en hacerlo bien Angst, pero me resultó otra cosa, pero aun así estoy muy feliz por el resultado obtenido y espero que sea de su agrado, hasta he de confesar que me emocioné mucho cuando lo estaba escribiendo.
Muchas gracias por todo su apoyo 😊
Y como siempre este fic va dedicado a mi querida amiga Mari ❤



Tema: Father's Love
Extensión: Serial
Parejas: Varias 
Autora: Akari-chan


Capítulo 36 
*Keito*
- ¿La encontraste? Hikaru se va poner muy contento – digo alegremente, Inagaki-san sin duda es el mejor detective del mundo.
- Sí, Joven Keito, fue un poco complicado pero por fin pude dar con ella y ni se imagina de quién se trata.
- ¿La conozco? – Pregunto extrañado.
- La que la conoce mejor es su señora madre.
- ¿Mi mamá? – Pregunto todavía más confundido - ¿es amiga de mi mamá?
- ¿Puedes venir mañana a mi oficina para entregarle el informe?
- Por supuesto, llamaré a Hikaru para que nos reunamos allá.
- Me parece perfecto joven Keito, aquí lo estaré esperando, que pases buena noche.
- Muchas gracias, allá nos vemos – digo finalmente antes de colgar.
- ¿Quién era? – Pregunta Maru-chan cuando termina la llamada.
- Era un amigo – sonrío – hemos quedado de vernos mañana junto con Hikaru.
- Ya veo… ¿Cómo vas con él?
- Muy bien, es muy bueno conmigo – digo sin evitar sonrojarme, en verdad que él me hace muy feliz.
- Si te llega a hacer daño avísame – dice un poco amenazante. Es tan adorable, cada vez entiendo más el por qué mi papá lo ama tanto.
- Lo haré – digo sonriente – creo que me iré a dormir ya, tendré un día muy ajetreado mañana, digo levantándome de mi asiento.
- Te acompaño, también me iré a dormir.
Subimos ambos hasta el segundo piso, encontrándonos con Daiki que sale del baño, caminando un poco raro.
- ¿Ya te tomaste el medicamento y te aplicaste la crema? – Pregunta Maru-chan un poco serio, pero también preocupado.
- ¡Papá! – Exclama Dai-chan avergonzado, es tan lindo – Sí, ya lo hice – dice sin perder aquel color rojizo de su rostro.
- Perfecto, ya verás que poco a poco irá desapareciendo el dolor – dice dedicándole una sonrisa - que duerman bien – dice dándole un beso en la frente a su hijo y luego a mí, yendo luego a su habitación.
- A tu papá no se le escapa ninguna – río.
- Eso parece – sonríe todavía apenado.
- Pero sigue su consejo, las primeras veces serán dolorosas, pero ya después le irás encontrando el gusto.
- Gracias…
- Me alegro mucho por ambos – digo dándole una suaves palmadas sobre su hombro – bueno, tengo que llamar a mi novio para que nos veamos mañana, que pases buena noche Dai-chan.
- Lo mismo Keito y gracias – dice con una bella sonrisa, me alegra que mi hermano esté con alguien como él.
Luego de tomar un baño y cepillarme los dientes, me dirijo a la habitación que Maru-chan con tanto esmero me ha preparado, inclusive me dijo que sería única y exclusivamente para mí y que si quería dejar algo de ropa o alguna otra pertenencia bien podría hacerlo, en verdad estoy considerando venir a quedarme más seguido. Saco mi móvil del bolsillo derecho de mi pantalón y marco rápidamente el número de mi novio, completamente ansioso de darle tan importante noticia.

*Hikaru*
Apago el despertador una vez que comienza a sonar, no he podido dormir durante toda la noche, no cuando estoy a quizás pocas horas de conocer a mi madre, de poder verla, de quizás abrazarla… Me levanto rápidamente, tengo que alistarme antes de que mi novio llegue.
- Buenos días Hikaru-kun – dice Uchi-san poniendo el desayuno en la mesa, últimamente se la pasa más aquí que en su apartamento.
- Buenos días hijo – dice mi papá mientras lee el periódico, muy seguramente en la sección de deportes.
- Buenos días – respondo, tomando asiento.
- ¿Vas a salir hoy? – Pregunta mi papá retirando la vista del periódico.
- Sí, voy a salir con un amigo.
- ¿Cuál de todos?
- Con Keit… Digo Yokoyama-kun.
- Ah, con ese, es buen muchacho así que creo que si está bien.
- Tengo muchas ganas de conocerlo – dice Uchi-san emocionado.
- Ya no debe tardar en llegar – y dicho y hecho el timbre del apartamento comienza a sonar, yendo rápidamente a abrir la puerta.
- Buenos días – dice Keito dándome un fugaz beso, antes de que mi padre se asome.
- Buenos días… - sonrío embobado de verlo tan guapo.
- Encantado de conocerte Yokoyama-kun – dice Uchi-san haciendo una reverencia.
- El gusto es mío – dice reverenciándose también.
- Gusto en verte Yokoyama-kun – dice mi papá acercándose también a la puerta.
- Lo mismo Murakami-sensei – dice haciendo otra reverencia.
- Es guapo – susurra Uchi-san haciéndome sonrojar.
- Creo que se nos está haciendo tarde ya ¿no crees? – Digo rápidamente, tomando del brazo a mi novio.
- Es cierto, lamento mucho no poder pasar un rato, pero Hikaru-kun y yo tenemos algo muy importante que hacer – dice volviéndose a reverenciar.
- No se preocupen, vayan con cuidado y no dejes que Hikaru haga alguna travesura, la última vez que lo hizo tuve que pagar 20.000 yen por una ventana – dice mi papá un poco irritado por recordar aquel suceso.
- No hay nada que temer, cuidaré de que no haga nada malo – dice sonriente – hasta pronto – dice reverenciándose por última vez.
- Hasta luego – me despido también, saliendo junto con mi novio del edificio, subiéndonos al auto para ir a la oficina del detective.
- Uchi-san y tu papá parecen muy cercanos – dice mi novio tomándome de la mano.
- Si, lo son desde que Uchi-san se mudó al lado de nosotros, aunque últimamente se la pasa más en nuestro apartamento que en el de él.
- Entiendo.
- ¿Por qué lo preguntas?
- Por nada – dice rápidamente brindándome una sonrisa.
- Así que… Ya la han encontrado – digo soltando un suspiro.
- ¿No te sientes feliz? – Pregunta mi novio preocupado.
- Si… Es solo que… No sé cómo sentirme al respecto ¿se acordará de mí? ¿En verdad le agradará verme?
- Estoy seguro de que tendrá una buena razón para haber hecho lo que hizo, pero pase lo que pase, ten presente que yo estoy contigo – dice dándome un dulce beso en los labios.

*Murakami Shingo*
- ¿Ahora sí? – Pregunta Uchi-san sentándose en el sofá, a mi lado.
- ¿Ahora sí qué? – Pregunto confundido.
- Hina, no te hagas, sabes a lo que me refiero.
- Ah, eso ¿para qué quieres saberlo?
- Porque me dijiste que algún día me lo contarías – dice haciendo un adorable puchero ¿cómo resistirme a eso?
- Ya te lo he dicho, resumidamente.
- Pero es que no me cabe en la cabeza que una madre deje así a su hijo.
- Pues ya ves que si existen mujeres así – suspiro profundo.
- Quiero saberlo – sonríe acercándose un poco más a mi recostando su cabeza en mi hombro.
- No es una historia muy agradable de escuchar.
- Aun así quiero escucharla.
- Si no lo hago ¿Seguirás insistiendo con eso?
- Lo haré hasta que consiga hacerte hablar.
- Eso no es justo… Pero está bien, ya que insistes te lo contaré, pero con una condición.
- ¿Cuál?
- Que por ningún motivo le cuentes a Hikaru todo lo que te voy a decir hoy ¿está bien? – Pregunto viendo cómo él asiente felizmente.
- Soy una tumba – dice sonriente, volviendo a recostar su cabeza en mi hombro.

*Keito*
- ¿Es en serio? – Pregunto todavía incrédulo, mirando a mi novio que está sentado a mi lado, también con la misma expresión que tengo.
- Sí Joven Keito, ella es la madre del Joven Hikaru – dice Inagaki-san bastante serio.
- Así que se cambió de nombre… Es muy astuta… - Digo leyendo detenidamente el informe, no tan solo se había cambiado el nombre sino que también se había hecho varias cirugías estéticas, se ve muy diferente a como era antes.
- ¿Por qué? – Pregunta mi novio con voz leve, todavía sin salir de su asombro.
- No lo sé, pero lo que sí está claro es que de saberse esto, arruinaría con toda su carrera.
- Hikaru… ¿Aún quieres conocerla? - Pregunto preocupado de verlo así, tan ido…
- Llévame con ella…
- ¿Estás seguro?
- Totalmente… – Dice tratando de esbozar una sonrisa, pero ésta no sale.
- Entonces iremos – digo sonriéndole dulcemente, aunque comienzo a sentir que esto puede que no termine como esperábamos.

*Murakami Shingo*
- ¡Listo! Por fin todo debidamente ordenado – dije alegremente, mirando orgulloso lo bonito que había quedado mi apartamento. Había tenido que dejar mi ciudad natal y a mi familia para venir a Tokyo, pero no me arrepentía en lo absoluto, los cambios también eran buenos y si con estos estaba más cerca de cumplir mis sueños lo haría.
Desde pequeño siempre había deseado convertirme en un gran futbolista y me acuerdo de lo muy feliz que estaba el día que me seleccionaron para ingresar a una de las mejores academias de fútbol de Japón. Sin duda no podía estar más agradecido con la vida.
- Lo siento, no me fijé por donde pasaba – dijo una hermosa chica recogiendo los papeles que se encontraban esparcidos en el suelo, me encontraba tan sumido en mis pensamientos que sin querer choqué con ella.
- La culpa es mía, era yo el que andaba distraído – dije sonriente, ayudándole a recoger los papeles.
- Gracias - sonríe - ¿eres nuevo por aquí? Nunca te había visto.
- Sí, llegué ayer en la noche, Murakami Shingo, es un gusto – digo haciendo una reverencia.
- Sawada Yura, el gusto es mío.

- ¿Y en ese momento te enamoraste de ella?
- Pues si me atraía y mucho, pero no llegué a enamorarme de ella – sonrío – de hecho ahora que lo pienso se parece mucho a la forma en la que nos conocimos tú y yo.
- Sí, bastante…
- Pero la diferencia es que yo si me he enamorado de ti – digo haciendo que se sonroje.
- Eso me alegra más.
- De hecho tengo una foto de ella por aquí – digo levantándome el sofá para ir a mi habitación y tomar la foto guardada en el cajón de la mesita de noche, volviendo con ésta a la sala de estar.
- ¿Ella es la madre de Hikaru? Es linda – dice Uchi-san mirando la foto, aunque puedo escuchar un dejo de celos en su voz.
- Bueno, últimamente luce muy diferente a como luce en esa foto.
- ¿Te has seguido viendo con ella? – Ahora si pregunta con algo de fastidio, devolviéndome la foto, solo puedo reír ante su reacción.
- Personalmente no, pero si la veo casi a diario, en todos lados.
- ¿Cómo es eso?
- Bueno, en ese entonces era aspirante a ser actriz.
- ¿Y lo consiguió?
- Por supuesto – suspiro – ahora es una de las más aclamadas del país.
- Pero su nombre no me suena por ningún lado.
- Es que se lo cambió.
- ¿¡Eh!? – Exclama sorprendido.
- Ella es la famosísima…

*Hikaru*
- Sasagawa Ryoko… - Susurro ya en el taxi, bajo la mirada de mi preocupado novio, jamás pensé que esto llegara a suceder, siempre imaginé que quizás ella se había casado con otro hombre, que había conformado una familia con esa persona, muy lejos de aquí, pero la verdad es que siempre la había visto, en la televisión, en los múltiples anuncios publicitarios de las tiendas, en todos lados…
- Pensé en muchas cosas, menos que tu madre fuera amiga de la mía – dice mi novio sujetando mi mano.
- Créeme que yo menos.
- ¿Estás nervioso? Si quieres no vamos y dejamos como si no hubiese pasado nada.
- Tengo que ir Keito… Necesito preguntarle el por qué no estuvo conmigo todo este tiempo, ni siquiera a verme… - En verdad que necesito saberlo.
- Al parecer ya hemos llegado – dice mi novio mirando hacia afuera. El taxi se detuvo frente a una enorme mansión.
- ¿Aquí vive? – Pregunto bastante sorprendido.
- No sé de qué te sorprendes si la de mi padre es mucho más grande – sonríe - está
- ¿Y cómo vamos a entrar?
- Confía en mí – dice dándome un dulce beso en la mejilla, bajando del auto – te llamaré cuando salgamos para que vengas por nosotros – le dice al chofer.
- A sus órdenes Joven – dice para luego comenzar a conducir.
Nos acercamos hasta el portón, lentamente, de un momento a otro he comenzado a temblar y eso mi novio puede notarlo, así que dulcemente toma mi mano, tranquilizándome un poco.
- Buenos días ¿qué desean? – Pregunta el portero.
- Buenos días, ¿la señora Sasagawa se encuentra? – Pregunta mi novio con una radiante sonrisa.
- ¿Quién la busca? – Pregunta mirándonos detenidamente.
- Soy Yokoyama Keito, hijo de Ishikawa Rika – dice mostrando su identificación, la cual ha tomado el portero – he venido porque necesito darle un mensaje a la señora Sasagawa de parte de mi madre.
- ¿Y no puede venir ella a decírselo personalmente?
- Pues lamentablemente mi madre se encuentra en Inglaterra y me ha pedido a mí el favor de hacerlo ¿hay algún problema con eso? – Dice mirándolo desafiante, jamás lo había visto tomar una aptitud tan fría.
- ¿Y el otro joven? – Pregunta mirándome serio.
- Él es mi asistente personal – dice sonriéndome pícaramente.
- Voy a anunciarlos – dice tomando su teléfono – Buenos días Sasagawa-sama, ha venido a verla el Joven Yokoyama Keito, dice que es hijo de Ishikawa Rika…Sí señora... Lo siento… Lo haré pasar… - Dice colgando luego el teléfono – Bienvenido Yokoyama-sama – dice abriendo el portón, reverenciándose ante nosotros.
- Muchas gracias – dice sonriendo triunfante, comenzando a caminar, seguido de mí.
- Lamento mucho que el portero te haya dejado esperando tanto tiempo allá afuera – me quedo paralizado al ver a la hermosa mujer que se acerca a mi novio, reverenciándose ambos.
- No te preocupes, él solo hace su trabajo y lo ha hecho muy bien.
- Me alegra saber eso – dice sonriente, su sonrisa es preciosa, aunque haya cambiado tanto, su sonrisa sigue siendo la misma – Ven, toma asiento ¿cómo está tu madre? – Dice comenzando ambos a hablar amenamente, como si no hubiera nadie más en la sala de estar. Miro detenidamente cada expresión de ella, no se ve que sea mala persona…

*Murakami Shingo*
- ¡Muy buen partido Shingo! – Dijo mi entrenador dándome unas palmadas en la espalda.
- El crédito no ha sido solo mío – sonreí apenado – todos hemos hecho un buen trabajo en equipo.
- De eso no hay duda, pero eres un buen líder, así que esto se debe en gran parte a ti, no dudo de que pronto algún equipo quiera contratarte.
- Eso estaría muy bien – dije alegremente.
- ¿Quieres venir a beber con nosotros? Para celebrar.
- Encantado.
Fuimos todos a beber a un bar cercano, aunque solo era un partido amistoso con otra academia, nos sentíamos realmente felices de haber ganado.
- ¿Murakami-san? – Dijo una voz femenina detrás de mí, haciéndome voltear, viendo a mi vecina junto con dos amigas más, vestidas todas muy provocativamente, quedándonos todos embobados viéndolas.
- ¡HINA! ¿No piensas presentárnoslas? – Dijo uno de mis compañeros.
- ¿Hina? – Preguntó mirándome raro.
- Es una larga historia… ¿Qué haces por acá?
- Lo mismo que tú, buscando diversión – dijo sonriente, acariciando mi hombro.
- Esto…
- ¿Quieres venir conmigo a un lugar más íntimo? – Cuando preguntó aquello me sonrojé y todos mis amigos comenzaron a chiflarme.
- Ve con ella Hina, no puedes decirle que no a una dama tan bella.
Y sin decir nada más me fui junto con ella, quedándose sus dos amigas en el bar. Durante el camino ella se sujetó de mi brazo, rozando de vez en cuando sus pechos contra éste, haciéndome sentir nervioso y para qué negarlo, me estaba comenzando a excitar.
- Esto… ¿A dónde quieres ir? – Pregunté cuando ya llevábamos varias cuadras caminando, al parecer sin ningún destino en concreto.
- A mi apartamento… - Dijo en un susurro cerca de mi oído.

- ¿Y qué pasó? – Pregunta Uchi-san mirándome ansioso por saber.
- ¿Qué piensas tú que pasó? – Río al ver su expresión – No pienso contarte eso, es vergonzoso y menos le voy a estar contando esas cosas a mi pareja.
- Aish, está bien – dice cruzándose de brazos.

*Hikaru*
- Me sorprende que una mujer tan bella, exitosa y carismática como usted todavía no se haya casado, Sasagawa-san – dice Keito dándole un sorbo a su té. ¿No se ha casado?
- Eso no es una prioridad en mi vida, eso de tener esposo e hijos no es algo que anhele, aunque una aventurita de vez en cuando no hace daño – dice mirando a mi novio de una manera que si no fuera mi madre la estaría estampando ahora mismo contra el suelo.
- Entiendo… - Sonríe – pero no estoy interesado, tengo pareja y estoy muy enamorado de ella.
- Eso es muy adorable – dice sentándose a su lado en el sofá ¿es que acaso estoy pintado en la pared? – Pero no está de más en querer disfrutar con otras personas – dice acariciando ahora su pierna, así que lucho contra las ganas de querer agarrarla de los pelos y alejarla de lo que es mío.
- ¿No te preocupa el que sea menor de edad?
- No sería la primera vez – dice acercando sus labios, pero él la aparta delicadamente.
- ¿Ni el que sea hijo de una de tus mejores amigas?
- Ni que no lo haya hecho antes – sonríe.
- Veo… - Dice levantándose del sofá - ¿Qué pasaría si todo el país se enterara de que tienes un hijo?
- ¿Eh? Eso es ridículo, yo no…
- ¿El apellido Murakami no te suena de algo? – Rápidamente su rostro cambió a uno de espanto.
- ¿Cómo…?
- Sabía que eras una mujer sin escrúpulos, pero comportarte como una mujerzuela al frente de tu hijo me ha parecido nauseabundo – sonríe con malicia, haciéndome sonrojar al acariciar mi mejilla.
- ¿De qué estás hablando?
- Yo siempre había confiado en el “instinto maternal” pero al parecer usted nació sin él - dice colocándose detrás de mí, sujetándome de los hombros – no ser capaz de reconocer a tu propio hijo, eres una mujer defectuosa.
- Keito… - Susurro bajo.
- No sé de qué hablas…

*Murakami Shingo*
Me levanté asustado al escuchar los incesantes golpes en la puerta de mi apartamento, abriéndola rápidamente y recibiendo un golpe en toda la cara.
- ¡ERES UN MALDITO! – Dijo Sawada-san, con una clara furia en su rostro.
- ¿Eh? ¿Pero qué te pasa?
- ¡QUE ME HAS EMBARAZADO ESTÚPIDO! – Dijo totalmente histérica dándome golpes en el pecho, dejándome sorprendido por la noticia.
- Pero… Si yo usé…
- ¡PUES NO FUNCIONÓ!
- ¡Cálmate! – Dije tomándola del brazo, haciendo que entrara en mi apartamento- no puedes hacer tremendo escándalo solo por eso.
- ¿Es que te parece muy poco? El que esté embarazada es claramente tu culpa y por tus condones defectuosos.
- Pues yo no fui el que se te insinuó esa noche – dije, recibiendo una bofetada de su parte.
- ¡Maldita la noche en la que me revolqué contigo!
- Pues no pareció que te disgustara – dije volviendo a recibir otro bofetón.
- ¡Eres un cerdo!
- Está bien, está bien, eso es lo menos importante ahora – suspiré profundo – de seguro podemos solucionar esto, podemos criarlo…
- ¿¡Qué dices!? Yo no quiero tener un mocoso bastardo contigo y menos criarlo – dice con cara de asco.
- ¿Entonces?
- Necesito tu autorización para abortarlo, de esa manera podemos deshacernos del problemita – dijo con malicia, haciéndome sentir repulsión hacia ella.
- ¿Qué? Yo no pienso autorizar nada, ¡si no lo quieres pues dámelo! - Exclamo molesto ¿cómo se le ocurría a ella pensar hacer eso?
- Yo no voy a dañar mi figura por este mocoso y menos mi sueño de ser actriz – dice molesta.
- Está bien, si quieres cuando nazca me lo puedes entregar, yo me haré cargo de él y no le diré absolutamente nada sobre ti, porque en verdad el no merece saber lo repugnante que es su madre.
- Está bien, si lo quieres, lo tendrás – y sin decir nada más se fue de mi apartamento, dejándome consternado.

*Hikaru* 
- Yo sé muy bien de lo que hablo y mi mamá reiteradas veces me ha hablado de la clase de persona que eres, ella se acuerda muy bien de cuando intentaste coquetearle a mi papá – dice fríamente, haciéndome estremecer pero del miedo – Hikaru es una persona muy importante para mí y como lo es tanto, quise ayudarle a encontrar a su madre a quién nunca había visto, así que contraté al mejor detective ¿y qué crees? Me encontré con que esa mujer es una conocida de la familia, muy famosa por todo el país y que se acuesta con cualquiera que le guste, sin importarle si son menores de edad, los hijos de sus “amigas”, incluyendo sus esposos. ¿Qué crees que pensarán todos al enterarse de todo esto? Ah, y además de que tienes un hijo.
- Eres un…
- Aun así Hikaru y yo nos hemos tomado la molestia de venir aquí por una explicación, porque definitivamente se la debes, supongo que no lo ves desde que nació, porque justo días después de su nacimiento fue que te cambiaste el nombre ¿o me equivoco Sawada Yura?
- Eres un mocoso astuto – dice cambiando su semblante a uno desafiante – si quieren una explicación se la daré, pero con una condición.
- La que quieras, menos la de acostarme contigo, me causa alergia la gente como usted – dice burlonamente.
- La condición es que nada de esto salga de aquí y que no quiero volver a ver sus desagradables caras en mi vida.
- Pero nosotros si tendremos que ver la tuya hasta en la sopa, que injusto… Pero está bien, creo que podremos vivir con ello ¿te parece bien Hikaru? – Dice dedicándome una preciosa sonrisa.
- Si…
- Muy bien, habla – dice volviendo a sonar frío.
- Seré breve – dice ahora mirándome con desprecio - simplemente para mí eres un estorbo, nunca te quise y nunca te voy a querer y si decidí tenerte fue porque no quería tener al idiota de tu padre recriminándome de que había matado a su hijo ¿estás contento ahora? Siéntete afortunado, porque tus demás hermanos no corrieron con la misma suerte – dice sonriente ¿pero cómo puede ser tan…?
- Creo que eso era todo – dice Keito acercándose a mí, tomando fuertemente mi mano – muchas gracias por su tan profunda explicación y no se preocupe, no volverás a vernos – dice con molestia, comenzando a caminar rápidamente hasta la salida sin mirar atrás, llamando al chofer para que vinera a recogernos lo más rápido posible y en menos de nada ya se encontraba estacionado en la entrada de la mansión, subiendo ambos de inmediato al auto.
Y fue en ese momento, en que mis lágrimas comenzaron a salir sin control.

*Murakami Shingo*
- ¿Y qué pasó después?
- Después de eso y pensando en que pronto tendría un hijo que mantener, comencé a trabajar haciendo oficios varios en un supermercado y debido a la sobrecarga de trabajo y los entrenamientos me lesioné la rodilla, así que tuve que dejar mi sueño de ser futbolista – digo con algo de nostalgia.
- Lo siento.
- No tienes por qué disculparte – sonrío – en ocasiones, los cambios suelen ser buenos.

- ¿Es usted Murakami Shingo? – Preguntó un hombre bastante alto y fornido al momento en que abrí la puerta.
- Sí, soy yo – dije algo temeroso, aquel hombre me producía algo de miedo.
- Esto es para usted – dijo dándome una canasta, me quedé mirándola sin entender nada, hasta que algo se movió dentro de ella y comenzó a llorar, así que rápidamente la tomé.
- Muchas gracias – dije rápidamente, cerrando la puerta.
Fui hasta mi habitación y puse la canasta sobre mi cama, buscando entre las cobijas lo que se encontraba debajo, encontrándome con la imagen más hermosa que había visto en mi vida.
- Hola – sonreí como idiota al verlo, sacándolo de ahí para cargarlo, haciendo que de inmediato dejara de llorar, encontrándome con un papelito en el que ponía “2 de diciembre”, ese mismo día, así que estaba recién nacido – bueno, de ahora en adelante seremos solo tú y yo – dije dándole un dulce beso en la frente – he trabajado muy duro todo este tiempo, así que te he comprado algo de ropa y pañales, también algo de leche, te estaba esperando pequeño – dije tratando de mirar si había algún otro papelito con su nombre, pero no había nada – creo que tu madre no te ha puesto un nombre, así que lo haré yo – dije sin dejar de sonreír, mi bebé era una cálida luz que comenzaba a iluminar mi vida – creo que ya tengo el nombre perfecto para ti, te llamarás Hikaru.

- Ya fue después que entré como profesor al Instituto, gracias a la ayuda de quién era mi entrenador en la academia, todavía somos muy buenos amigos y quiere mucho a Hikaru. Pero aunque me de muchos dolores de cabeza,  pasaría nuevamente por todo lo que pasé con tal de verlo feliz.

*Hikaru* 
- ¿En verdad no quieres venir conmigo a casa de Maru-chan? – Pregunta mi novio, mirándome preocupado, he llorado durante toda la tarde así que es normal que se encuentre así.
- Prefiero ir a casa.
- Está bien, te acompaña…
- Te lo agradezco pero quisiera ir solo.
- Hika…
- No te preocupes, estoy bien, es solo que quiero estar solo y pensar – digo sonriéndole dulcemente, dándole un casto beso en los labios – te llamaré cuando llegue.
- Está bien – dice dándome otro beso – pero cualquier cosa, estoy disponible para lo que me necesites.
- Te amo – digo dándole un último beso, antes de comenzar a caminar.
Camino sin prisa por las calles, mirando todo a mi alrededor, en parte me arrepiento de haber dejado que mi curiosidad me llevara a conocer a la tan despreciable mujer que es mi madre, pero por otra parte, siento como si un gran peso se me hubiera quitado de encima, así que de cierto modo me siento liberado.
Al llegar a casa me encuentro con que mi padre y Uchi-san están esperándome fuera del apartamento, sintiéndome completamente feliz de verlos, como si hubiera estado mucho tiempo alejado de ellos. Camino más rápido y sin dudarlo abrazo a mi papá fuertemente.
- ¿Eh? ¿Y esto? – Pregunta un poco extrañado, pero me corresponde de igual manera el abrazo.
- Te quiero papá, te quiero mucho, a ti y a Uchi-san – digo sin separarme de él, ellos son más de lo que necesito y no puedo estar más agradecido.
- Yo también te quiero hijo.

CONTINUARÁ...


12/8/17

COMPLETE - Guilty (Spin Off)

Hola muy buenas tardes 😊
Primero que todo feliz cumpleaños a Yutti, porque este fic es en honor a su cumpleaños 😄 Aunque ya pasó, pero la intención es lo que cuenta ❤
Este es un Spin Off de mi Twoshot "Guilty" así que si no lo han leído bien pueden hacerlo ❤
Hago la entrada rápida porque voy tarde a trabajar 😅
Espero les guste 😋
Muchas gracias por sus comentarios y constante apoyo, espero traer pronto el capítulo 36 de Father's Love, que de una vez les digo que alisten pañuelos (?)
Y este fic va dedicado a mi querida amiga Naomi ❤ Espero que les guste 😍


Tema: COMPLETE
Extensión: Oneshot
Parejas: YamaJima
Autora: Akari-chan



- Ryo-chan, estoy aburrido – dice mi mejor amigo dando vueltas sobre mi cama, mientras que yo estoy jugando con la consola, probando el nuevo juego que acababa de comprar.

- Te ofrecí a que jugaras conmigo a la consola y no quisiste, así que no te quejes – digo un poco molesto y sin apartar mi mirada de la pantalla del televisor.

- Ryo-chan… ¿Eres virgen?

- ¿Eh? ¿A qué viene esa pregunta? – Digo después de pausar el juego, viendo a mi amigo desconcertado.

- Solo responde – dice sonriendo de manera traviesa, poniéndome un poco nervioso.

- Sí, lo soy ¿pero por qué lo preguntas tan de repente?

- Es que yo ya no lo soy – dice sonriendo como si nada.

- ¿¡Eh!? – Exclamo todavía más sorprendido y asustado - ¿Pero con quién lo hiciste?

- Mi primera vez fue con Yabu-senpai, luego lo hice con Yaotome-senpai, hasta estuve en un trío con Arioka-senpai e Inoo-senpai.

- Espera un momento… ¿Esos dos últimos no son novios?

- Sí, pero Inoo-senpai quería hacer realidad una de las fantasías de su querido novio y yo no me negué – sonríe – estuvo fantástico, pero esos dos se aman demasiado, no dejaban de mirarse el uno al otro cuando lo hacíamos, de hecho creo que yo no existía para ellos en ese momento, sólo era como un juguete sexual y ya – sonríe nuevamente, levantándose de la cama para sentarse a mi lado en el suelo.

- ¿Y a qué quieres llegar con ésta conversación? – Pregunto con curiosidad.

- Quiero ser el primero – dice Yuri acercando su rostro peligrosamente al mío, al mismo tiempo que conduce su mano a mi entrepierna.

- Yuri… No creo que deberíamos de hacerlo – digo nerviosamente pero sin intenciones de apartarme de su lado.

- Será divertido, créeme – dice finalmente, sentándose sobre mis piernas, comenzando un beso fogoso entre nuestras bocas.

Así fue como tuve mi primera vez con Yuri, la primera de muchas veces más, no tan solo con él, sino también con otros chicos que me resultaran atractivos. No había ningún sentimiento de amor al hacerlo, sólo era por diversión, por desahogo.

- Ryo-chan, necesito tu ayuda – dice Yuri al entrar a mi habitación, seguido de mí.

- ¿Y qué necesitas? – Pregunto sentándome sobre mi cama.

- Necesito que me ayudes a darle celos a alguien.

- ¿Desde cuándo el gran Chinen Yuri necesita de eso? – Pregunto divertido.

- ¿Me vas a ayudar o no? – Pregunta un poco molesto.

- Está bien, te ayudaré ¿quién es la victima ahora? – Pregunto sin dejar de reírme.

- Mi Padrastro – dice agachando la mirada y con una leve sonrisa en su rostro, haciendo borrar la mía en un segundo.

- ¿Eh? ¡De por Dios Yuri! ¿Acaso estás loco? ¿Cómo piensas que voy a ayudarte con eso? – Digo totalmente escandalizado por lo que acabo de escuchar.

- ¡Dijiste que me ayudarías!

- Sí, lo dije, pero no pensaba que te referías a él ¿es que acaso no te estás escuchando?

- Por favor Ryo-chan, ayúdame – dice mirándome con súplica.

- Yuri, esto es muy serio, creo que ya estás llegando muy lejos – digo mirándolo con preocupación.

- Lo sé, es una locura, pero es que lo deseo tanto.

- No sé qué decirte…

- Por favor – dice sonriéndome dulcemente, no sé qué hacer, es mi mejor amigo, pero todo esto ya rebasa los límites de la cordura.

- Me voy a odiar por esto – digo a regañadientes – pero te ayudaré ¿qué quieres que haga? – digo totalmente resignado, mientras que Yuri sonríe alegremente, contándome su plan maestro.

Esa misma noche se llevó a cabo su plan, que consistía en que tendríamos sexo como de costumbre, pero con la puerta de su habitación medio abierta, para que así él pudiera vernos, no entendía que quería conseguir mi amigo con eso, pero de todos modos hice caso a su plan, además no era que me disgustara acostarme con él.

- Ryo-chan…

- Dime – Respondo. Nos encontramos acostados sobre el verde césped del Instituto, mirando hacia el cielo.

- ¿Qué pasaría si te dijera que ya no podemos seguir acostándonos? – Pregunta tranquilamente, sin dejar de mirar hacia arriba, ya que he ladeado el rostro para ver su perfil.

- Pues nada, ¿Qué quieres que te diga?

- No lo sé – suspira – quizás algo como “Por favor no me dejes” – dice burlonamente.

- Yuri, eres mi mejor amigo, eso no va a cambiar nunca – sonrío – aunque me sorprende que me digas eso.

- ¿Tiene algo de malo querer ser monógamo?

- No es que tenga algo de malo, simplemente es extraño, tú no eres de ese tipo de personas.

- Pues siempre hay una primera vez – dice sonriente.

- ¿Es por él verdad? – Digo sentándome ahora sobre el césped, seguido de él.

- Sí – dice abrazando sus piernas, con un leve sonrojo en sus mejillas.

- ¿Te enamoraste de él? – Vuelvo a preguntar, mirándolo serio.

- Creo que lo he estado desde que lo conozco – dice sin borrar su sonrisa.

- Pero es tu Padrastro – digo con preocupación - ¿Qué pasará si los descubren?

- Mi mamá no se dará cuenta, seremos cuidadosos.

- ¿Estás seguro de todo esto? ¿De hacerle eso a tu madre?

- Si es por estar con Yuya, lo haré – dice totalmente convencido de la decisión que ha tomado. Suspiro profundamente, brindándole un abrazo y una cálida sonrisa de mi parte, aunque en realidad no puedo dejar de estar preocupado por mi amigo.

Ha pasado un año, un año en que la relación de mi mejor amigo con su Padrastro se ve cada vez más sólida. Me sentiría más feliz por ellos si no tuvieran el parentesco que tienen, pero se ven felices a pesar de todo, así que los apoyo.

- Yama-chan ¿cuándo vas a venir a verme tocar con mi banda? – Pregunta mi buen amigo Keito, volviendo a tomar de su malteada.

- Ya te dije que no puedo, tengo muchas cosas que hacer.

- No creo que las clases de cocina sean tan complicadas.

- No son clases de cocina – digo un poco fastidiado – Estoy estudiando para ser un Chef y es más complicado de lo que todo el mundo piensa.

- Pero llevo meses pidiéndote que vayas a vernos, inclusive ni en vacaciones aceptas ir.

- Está bien – suspiro – iré a verlos ¿Cuándo se presentan? – Pregunto tomando algo de interés en el tema. La verdad es que me da flojera, pero ¿Qué mal podría hacerme ir a verlo?

- Esta noche a las 9 – responde sonriente – en el bar al que fuimos la semana pasada.

- Ok, estaré allá – sonrío.

- No te arrepentirás, te lo aseguro – dice alegremente – me tengo que ir a ensayar con los chicos, nos vemos allá – dice dejando el dinero de su pedido sobre la mesa y revolviendo mis cabellos para después irse corriendo de la cafetería.

- Allá nos vemos.

En verdad que no tenía muchas ganas de ir, pero ya le había prometido a Keito que lo haría, así que sin mucho ánimo me puse lo primero que logré visualizar en el armario, una camisa negra junto con unos jean azul oscuro.

- ¡Ryosuke! Pensé que ya no vendrías – dice Keito abrazándome fuertemente al entrar al bar.

- Te prometí que lo haría – sonrío.

- Estoy muy feliz de que hayas aceptado venir, ven, quiero que conozcas a los chicos – dice felizmente tomando mi mano llevándome a una especie de camerino, jamás pensé que un bar podría tener un lugar así - ¡Chicos este es mi amigo Ryosuke! – Exclama realmente animado al entrar ambos al lugar.

- Ho… Hola… - Digo algo avergonzado por el cómo mi amigo me estaba presentando ante sus compañeros.

- Encantado de conocerte, soy Kikuchi Fuma, el bajista.

- Encantado – respondo alegremente, deleitándome de lo guapos que son todos.

- Yo soy Sato Shori, el vocalista, gusto en conocerte.

- Lo mismo – digo haciendo una reverencia.

- Y yo Nakajima Kento, el pianista – dice guiñándome un ojo, haciéndome sonreír.

- ¿Dónde está Yuto? – Pregunta Keito mirando hacia todos lados, en busca del nombrado.

- Dijo que iba al baño – dice Kikuchi-san.

- ¿Me llamaban? – Dice un chico alto entrando al camerino, si había pensado que los aquí presentes eran guapos, este chico era completamente una deidad.

- Llegas justo a tiempo, él es mi amigo Ryosuke – dice Keito señalándome mientras que yo sigo mirando embobado a ese chico.

- Es un gusto por fin conocerte – dice tomando dulcemente mi mano – Keito habla tanto de ti que de algún modo me hacía sentir ansioso de verte – dice sonriente, sin soltarme todavía.

- Es un gusto… - Digo sin dejar de mirarlo, sintiendo un agradable calor recorrer mi cuerpo, totalmente perdido en su mirada.

- Él es Nakajima Yuto, mi primo y también el baterista de la banda – dice Kento-san, recibiendo una mala mirada por parte de él.

- Al menos deja que me presente como se debe – dice un poco molesto, acto que me causa mucha gracia.

- Encantado de conocerte Naka…

- Llámame Yuto, por favor – dice suplicante, con esa hermosa sonrisa que me cautiva.

- Está bien, Yuto-kun…

- Muy bien, ya es hora de salir a tocar – dice Keito animadamente – espero que te guste nuestra presentación.

- Ya me encanta – digo sonriente, mirando detenidamente a su baterista.

- Espero que sea de tu agrado – dice finalmente, besando mi mano antes de salir del camerino haciéndome sonrojar.

De inmediato salgo del camerino, en busca de un buen lugar para disfrutar del show, encontrando justo uno al frente de la tarima, en primera fila. Nunca he sido fanático de este tipo de eventos, pero por primera vez en la vida deseo con tantas ganas poder presenciarlo.

- Buenas noches – dice Keito hablando por el micrófono – nosotros somos Black Night y estamos muy felices de acompañarlos en la noche de hoy – dice sonriente – espero que disfruten de nuestra presentación – dice finalmente dando una reverencia antes de que los acordes de su guitarra comiencen a sonar.

Mi mirada se mantiene fija en Yuto, en sus fuertes brazos sosteniendo las baquetas, dando golpes fuertes y certeros sobre la batería, mientras su sudor cae desde su frente hasta perderse en su cuello, creando así una imagen muy sexy de él, todo en él me parece maravilloso, perfecto.

No supe en que momento había acabado todo, me sentía tan sumido en mis pensamientos que solo pude volver en sí cuando sentí la mano de mi amigo Keito dando leves palmadas sobre mi hombro derecho.

- Ryosuke ¿Estás bien? – Pregunta divertido, aunque con algo de preocupación.

- Eh… Si… ¿Ya acabo? – Pregunto un tanto desconcertado y también avergonzado.

- De seguro lo dejamos impactado con nuestra presentación – dice Kento-san alegremente.

- ¿Te gustó? – Pregunta Keito con un brillo muy particular en sus ojos.

- Estuvo maravilloso – digo dirigiendo mi mirada hacia Yuto, quién me mira con intensidad, haciéndome sentir nervioso.

- Me alegra mucho – sonríe – te dije que no te ibas a arrepentir.

- ¡Chicos vamos a celebrarlo! – Dice Fuma-san ya con una botella de cerveza en su mano.

- Me encantaría, pero quedé de verme con mi novia y ya voy un poco atrasado – dice Keito.

- Yo también tengo que llegar temprano a casa – dice Shori-san.

- Que aburridos son ustedes - dice decepcionado - ¿Yuto?

- Pues la verdad, me gustaría ir a un lugar más tranquilo – dice mirándome nuevamente, aunque pensándolo bien, en toda la noche no ha dejado de hacerlo – si es que quieres venir conmigo – me dice sonriente.

- Por mí está bien – digo contagiándome de su sonrisa.

- ¿Entonces me dejarán solo?

- ¡Oye! Ni siquiera me lo has preguntado – dice Kento-san un poco molesto, haciéndonos reír a todos.

- Eres mi novio, no es necesario que te lo pregunte – dice dándole un dulce beso en la mejilla.

- Entonces no digas que te vas a quedar solo – dice abrazándolo con la misma dulzura.

- Quería ver tu reacción.

- Ya dejen de hacer eso, me van a provocar diabetes – dice Shori-san mirándolos con algo de repulsión.

- Eso lo dices porque no tienes pareja – dice Fuma-san burlonamente.

- Pero Yuto tampoco tiene.

- No, pero eso puede que cambie esta noche – dice Kento-san pícaramente.

- Ya chicos dejen de molestar y vayamos por nuestras cosas – dice Keito divertido, empezando a caminar hacía el camerino junto con los demás recogiendo sus cosas y saliendo posteriormente del bar luego de despedirnos de Fuma y Kento que decidieron quedarse y de Shori que se iba corriendo rápidamente hasta la estación, esperando tomar el último tren.

- Bien, me tengo que ir también – dice Keito colgando en su hombro el forro de su amada guitarra – en verdad estoy muy feliz de que hayas venido.

- Ya me lo has dicho muchas veces – sonrío.

- Lo siento – dice sin dejar de sonreír – te dejo en muy buenas manos, por favor Yuto cuida muy bien de él – dice haciendo una reverencia.

- No te preocupes, lo haré – dice reverenciándose también, haciéndome avergonzar por tal escena.

- Que la pasen bien – dice finalmente antes de parar un taxi y subirse en él, dejándonos solos.

- ¿Quieres ir a comer? Tengo mucha hambre – dice Yuto, acabando con el silencio que se había creado entre los dos.

- Claro, me encantaría.

- Que bueno, conozco una hamburguesería muy buena y lo mejor es que es cerca de acá – dice alegremente tomando mi mano, comenzando a caminar juntos, sin soltarnos, haciéndome sentir cosas que nunca antes había sentido.

Llegamos al lugar, encontrando que éste se encuentra casi completamente vacío, aunque supongo que es normal dadas las horas que son. Buscamos una mesa en la esquina más lejana del lugar, y luego de que uno de los meseros nos atendiera y en menos de nada trajera nuestro pedido, seguimos nuestra amena conversación.

- ¿Puedo proponerte algo? – Pregunta Yuto, dándole un sorbo a su bebida, mientras yo lo miro con atención.

- Claro, lo que quieras – respondo sonriente, dándole otra mordida a mi hamburguesa, disfrutando de lo deliciosa que está.

- Quizás esto suene muy raro viniendo de alguien que conociste hace unas pocas horas – sonríe – Pero… ¿Te gustaría salir conmigo? – Pregunta finalmente, haciendo que casi escupa lo que tengo en la boca.

- ¿Lo dices en serio? – Pregunto un poco confundido – Pero ya estamos saliendo – digo con obviedad.

- Si, lo sé – ríe divertido – pero quiero conocerte más, que tú también me conozcas y si todo sale bien quisiera que fuéramos pareja – dice tomando mi mano dulcemente.

- Pero si… - Quedo en silencio cuando miro sus ojos, tan brillantes, tan preciosos y para que voy a negarlo, él me atrae de una manera que nunca antes había sentido con alguien.

- Si no te gusto, podemos dejarlo así, lamento si te incomodé – dice apenado.

- No es eso, es solo que… - No sé qué decir, nunca antes alguien se me había confesado. Lo más cercano que he tenido a una relación fue cuando comencé a acostarme con Yuri, pero solo era sexo, nada de sentimientos más allá del deseo y ni siquiera mis amantes de una noche pueden considerarse como una.

- La verdad es que… Me gustas desde la primera vez que Keito me mostró una foto tuya – dice levemente sonrojado.

- ¿Una foto mía? – Pregunto todavía un poco incrédulo.

- Sé que es estúpido, pero ha sido así – dice avergonzado - quedé prendado de ti desde esa vez y esperé ilusionado a que vinieras a vernos… ¡Perdón!, debo de sonar como un psicópata o algo – río al ver aquella expresión de preocupación.

- Tranquilo, no pienso que lo seas – sonrío al ver su rostro relajarse – creo que… También me gustas – digo sintiendo mis mejillas arder ¿Qué es todo esto que siento?

Y a partir de esa noche comenzó nuestro hermoso romance. Yuto había resultado ser un chico muy amable, caballeroso, atento y amoroso. Sus labios eran los más dulces que había probado en mi vida y sus abrazos los más cálidos,  los más reconfortantes, con cada día a su lado podía convencerme más de que era mi persona especial, la persona que sin pensarlo llevaba tanto tiempo esperando.

- Ryosuke ¿Quieres venir a mi casa? – Pregunta Yuto alegremente, mientras caminamos por el parque – Es que mis papás no están y me gustaría pasar un rato agradable contigo – dice deteniéndose, para rodear mi cintura con sus brazos.

- ¿A tu casa? ¿Los dos solos? – Pregunto con algo de nerviosismo. ¿Por qué con él me comporto de esta manera?

- ¿Por qué? ¿Hay algún problema?

- No, ninguno… - digo tímidamente, dirigiendo nuestro caminar hacía su casa.

Al llegar comenzamos a besarnos lentamente, yendo ambos entre besos y suaves caricias hasta su habitación, siendo recostado delicadamente sobre su cama, mientras él se posiciona encima de mí, sin dejar de besarme, acariciando mis piernas por encima de mi pantalón, adentrando ahora su lengua en mi boca.

- Eres precioso – susurra en mi oído, llevando sus labios hacía mi cuello, besándolo, lamiéndolo y dando leves mordidas alrededor de él. Mi cuerpo comienza a temblar al sentir sus manos adentrarse bajo mi camisa, acariciando mi abdomen.

- ¿No vamos muy rápido? – Digo apartándolo solo un poco de mí, como tantas veces ya ha sucedido, sintiéndome estúpido de comportarme así, cuando la verdad es que deseo que mi novio me haga el amor.

- Pues llevamos cinco meses de novios, si eso te parece muy rápido, entonces digamos que si vamos muy rápido – dice sonriente. Haciéndome sentir mal por no corresponderle como se debe.

- Lo siento… En verdad no sé qué sucede conmigo – digo bastante avergonzado, con mis lágrimas amenazando con salir. Me siento tan inútil, tan frustrado.

- Eres adorable – dice con una hermosa sonrisa, besando con ternura mi frente, al mismo tiempo que limpia mis lágrimas con sus pulgares – Así te tenga que esperar toda la vida lo haré – sonríe haciéndome sentir peor.

- Pero… Si fuera virgen quizás sería más comprensible, pero no lo soy y yo sé que tú quieres y no me parece justo.

- Ryo-chan – dice cariñosamente, acariciando mi mejilla derecha – Yo te amo y eso debe de quedarte muy claro – dice sin dejar de sonreír. Esa sonrisa reconfortante que tanto amo - ¿Qué te parece si mejor vemos una película? Tengo una de Zombis que sé que te encantará.

- ¿Y habrá palomitas de maíz? – Pregunto ya un poco más animado.

- Sólo si me ayudas a hacerlas, ya sabes que no soy muy bueno en la cocina.

- Prepararé algunos emparedados también – digo sonriente bajando de la cama, acercándome a mi novio para darle un dulce beso – también te amo mucho, que eso te quede claro – digo volviéndolo a besar de una manera más demandante, bajando luego hasta la cocina. Si es a su lado cualquier otro plan es perfecto.

Lo amo. Y deseo poder demostrarle todo lo que siento.

- ¿Es en serio? – Pregunta Yuri todavía incrédulo ante mis palabras.

- Si… - Respondo avergonzado, agachando la cabeza.

- No lo puedo creer, es que es… ¡Muy raro! – Dice tumbándose en el césped del parque, riendo a carcajadas.

- No te burles que es algo muy serio – digo un poco molesto.

- Está bien, está bien – dice respirando profundo para calmarse - ¿Él está bien con que lo mantengas en celibato?

- Eso dice, pero siento que en cualquier momento se puede cansar de esta situación y me deje… Y yo en verdad no quiero eso.

- No creo que vaya a dejarte, está loquito por ti y si te ha esperado por casi un año es porque en verdad te ama. ¿En serio no le has hecho ni una felación?

- ¡Yuri! – Exclamo avergonzado – no.

- ¡No lo puedo creer!

- Ni yo – suspiro – contigo y los demás chicos con los que me he acostado me resultaba más fácil, pero es que con él… - Vuelvo a suspirar – en realidad no entiendo… Me pongo más nervioso de lo normal y el que me toque por debajo de la ropa es una sensación que aunque es placentera me hace sentir mucho más inquieto.

- Eso es porque lo amas – dice esbozando una sonrisa - la sensación es muy distinta cuando lo haces con alguien que amas, el cuerpo reacciona distinto, todo es más placentero.

- ¿Así te pasa con él?

- Siempre – sonríe sonrojado – aunque seamos activos sexualmente, siempre siento todas esas cosas que me describes.

- ¿Qué piensas que debería hacer?

- Primero que todo relájate, si no haces eso, volverás al mismo punto y eso es lo que no quieres ¿de acuerdo? – Asiento – ya lo demás es que te dejes llevar, que le demuestres a tu novio lo mucho que deseas hacerlo con él y qué mejor momento para por fin hacerlo que su primer aniversario. Es dentro de poco ¿verdad?

- Si, dentro de tres semanas.

- Entonces ve preparándote mentalmente para ese momento – dice dando suaves palmadas en mi espalda.

- Esta vez sí que lo haremos – digo finalmente, convencido de mis palabras.

El gran día llegó y con este incrementaban mis nervios.

- Tranquilízate Ryosuke – me digo a mi mismo, mirándome en el espejo del cuarto de baño. Estamos hospedados en un cuarto de hotel, uno que por cierto me había recomendado Yuri y al que venía seguido con su Padrastro. Doy un último suspiro antes de salir, dándome ánimos, lo haré, definitivamente lo haré.

Salgo del cuarto de baño solo con una salida de baño puesta, viendo a mi novio sentado sobre el borde de la cama, con solo su bóxer puesto, sonriéndome tan dulcemente. Me acerco a paso lento, sintiendo que todo mi valor se está yendo a la borda, pero tengo que ser fuerte, no me puedo dejar llevar por el temor. Me siento sobre sus piernas, dejando las mías una a cada lado de éstas, sintiendo mi cuerpo temblar, derritiéndome en sus brazos.

- Ryo-chan… Si no quieres está bien – dice besando mi mejilla, mientras acaricia mi espalda.

- Pero yo quiero hacerlo – digo suplicante, llevando mis labios a los suyos, iniciando un beso dulce que al pasar de los segundos se hace cada vez más demandante, deseoso.

Mis dedos se enredan entre sus cabellos, mientras que sus manos viajan por mi espalda, incrementando la cercanía entre nuestros cuerpos. Nuestros besos se hacen cada vez más profundos, entrelazando nuestras lenguas en una apasionada y mágica danza. Me aparta un poco, llevando sus manos hasta el nudo de la salida de baño el cuál no demora en desenredar, acariciando mi pecho antes de quitarme aquella prenda por completo, cayendo ésta al suelo, dejándome totalmente desnudo ante sus ojos.

- Eres hermoso – dice mirando con detalle cada parte de mi cuerpo, tan nuevo para él. Me toma de la cintura, apartándome de su encima para luego recostarme sobre la cama, poniéndose él encima, besando ahora mi cuello, haciéndome sacar un leve gemido de mis labios, cosa que me hace avergonzar.

- Lo siento… - Digo algo apenado.

- ¿Por qué te disculpas? Me gusta escucharte – Sonríe, volviendo a lo que estaba haciendo, acariciando mis tetillas con sus manos, apretándolas entre sus dedos, mientras su lengua recorre con lujuria mi cuello, siento que puedo correrme solo con esto, jamás me había sentido tan excitado.

Abro mis piernas para que se pueda acomodar mejor sobre mí, estremeciéndome al sentir su dureza todavía presa entre su bóxer chocar contra la mía, creando una fricción deliciosa a cada movimiento. De un momento a otro se levantó de la cama, quitándose de inmediato la única prenda que tenía puesta, dejándome embobado con lo que tengo a la vista. No me equivoco al comparar a mi novio con una deidad.

- Y dices que yo soy hermoso – digo sentándome sobre la cama - ¿quieres que te ayude? – Pregunto señalando su miembro que se encuentra totalmente erguido.

Mis nervios poco a poco desaparecen.

- ¿Quieres probarlo? – Dice seductoramente, sentándose sobre la cama, con las piernas bien abiertas, invitándome a seguir con mi cometido. Es la primera vez que veo a mi novio comportándose de esa manera y me encanta, presiento que la pasaremos muy bien de ahora en adelante.

- ¿En verdad puedo? – Pregunto sonando con total inocencia, sonriendo al ver cómo asiente, mirándome con deseo – acomodo mi cabeza en medio de sus piernas, dándole una lamida a toda la extensión de su miembro para luego metérmelo entero dentro de mi boca, succionando con ganas, disfrutando los jadeos que salen sin control de su boca.

También jadeo al sentir como cada vez se endurece más y llevo una de mis manos hacía el mío, masturbándolo con rapidez, mojando mi mano con el semen que no demoró en salir, la cual toma mi novio, lamiéndolo todo hasta dejarla sin rastro de él, sigo con la felación hasta que siento mi boca invadida por el de mi novio, tragando todo con gusto.

Me arrodillo quedando a su altura, besándolo apasionadamente, probando ambos del sabor de nuestras esencias mezcladas. Mi novio baja sus manos hasta mi trasero, apretándolo, dándome a entender lo que desea y yo ya no quiero negárselo.

Nos separamos nuevamente, viendo como mi novio toma el bote de lubricante que está sobre la mesita de noche, mientras que yo me acuesto sobre la cama, con las piernas abiertas, ansioso por sentirlo por fin dentro, pero tiene que prepararme primero y eso es algo que también quiero sentir.

Moja tres de sus dedos con aquel líquido, metiendo el primero de estos en mi entrada, hace tanto que no lo hago, que siento ese dolor que sentí en mi primera vez, aunque me alegra un poco, porque esta es mi primera vez con él y como tal quiero que sea especial. Muevo mis caderas descaradamente al tener ya sus tres dedos dentro, rozando casi la locura solo con ellos, ya no lo soporto más, lo quiero dentro.

- Yuto… Por favor… Ya… - Digo jadeante, tomando su rostro para besarlo, rodeando su cintura con mis piernas, haciendo que su miembro roce con mi entrada, que está ansiosa por albergarlo.

- Yo… Tampoco lo soporto… - Jadea y tomando mis caderas entra de una sola estocada, haciéndome dar un grito entre dolor y placer.

- Mu… Muévete.

- Pero… Te haré… Daño… - Dice entre jadeos, dándome una hermosa vista de su rostro sonrojado y aunque no quiera decírmelo, sé que él desea moverse de una vez por todas.

- No importa… Lo deseo… Ya… - Mi mente se nubla al sentir como comienza a moverse, primero lento y luego cada vez más rápido y desenfrenado, llevándome a la locura con sus embestidas.

- Creo… Que… Voy a…

- Hazlo… Dentro… - Jadeo, comiéndonos la boca a besos.

Suelto un fuerte gemido al sentir todo su líquido mojar mi interior y el propio sobre mi vientre, sintiéndome enormemente feliz de por fin haber hecho esto con él, con la persona que amo.

Es tan maravilloso.

- En verdad lamento haberte hecho esperar tanto – digo acariciando su pecho, besando sus labios con anhelo.

- Si siempre va a ser así, creo que podría esperar unos cincuenta años más – dice dándome un beso en la frente.

- ¡Eso no! – Digo haciendo puchero, cosa que le causa mucha gracia – después de lo de hoy yo ya no podré esperar tanto.

- Eres un goloso – dice besando la punta de mi nariz – ¿quieres ir a comer? Ya se nos va a acabar el tiempo aquí igualmente – dice mirando el reloj que está en la pared y nuestra economía no nos permite pagar por más tiempo.

- En verdad me gustaría seguir comiendo el postre, pero si no hay de otra, vamos a comer – digo volviéndolo a besar, levantándonos ambos de la cama y luego de darnos una agradable ducha, ya vestidos salimos del hotel, con una enorme sonrisa en nuestros rostros.

Siento como el amor recorre todo mi interior.

- Buenos días Yuri – saludo animadamente a mi amigo, encontrándomelo camino a la parada del autobús.

- Buenos días Ryosuke, te ves muy feliz hoy.

- Lo estoy realmente – digo sin dejar de sonreír, sintiendo mi rostro arder en un sonrojo al recordar lo sucedido la tarde del día anterior - Yuto y yo por fin hicimos el amor.

- Por fin – sonríe divertido.

- Si, por fin – sonrío también – fue maravilloso y tan dulce…

- Buenos días – dice mi novio felizmente, acercándose a nosotros como todas las mañanas, nos damos un dulce beso, para luego tomarnos de las manos, notando la mirada celosa de mi amigo, sé que él desea poder hacer esto con la persona que ama, pero su situación es complicada.

Llegamos hasta la parada, divisando el autobús a lo lejos, subiendo los tres a él, quedando mi novio y yo sentados delante de Yuri, dándonos dulces besos y diciéndonos dulces palabras al oído.

- Bien, yo me bajo aquí – dice Yuri levantándose de su asiento.

- Que tengas un buen día – decimos al unísono, despidiéndonos con una sonrisa.

- Lo mismo para ustedes – dice sonriente, bajándose del autobús.

- ¿Quieres quedarte en mi casa este fin de semana? Mis padres no van a estar así que no va a haber nadie que nos moleste – dice sonriendo pervertidamente. En verdad que comienzo a amar este lado de mi novio.

- Me encantaría – digo sonriente, dándole otro beso en sus labios, recostando mi cabeza en su hombro, sin dejar de soltar su mano.

Y al pasar los años esto que siento por él, sigue creciendo a pasos agigantados.

- ¿En serio están viviendo juntos? – Pregunto sorprendido - ¿Y tu mamá lo sabe?

- Si lo sabe, bueno… Solo lo de que vivimos juntos, si se entera de lo otro nos crucifica.

- Supongo que algún día se tendrá que enterar y no será bonito.

- Lo sé, pero estoy seguro de que podremos contra cualquier adversidad – dice sonrojado, siempre me causa gracia verlo así.

- ¡Yuri! ¿Te hice esperar mucho? – Pregunta Takaki-san acercándose a nosotros, besando a Yuri en la frente.

- No mucho, además estaba hablando aquí con Ryo-chan.

- Me alegro – dice dedicándome una sonrisa y pensar que al principio me miraba con odio - ¿Vamos? La película comenzará dentro de poco.

- Sí, vamos – dice sonriente, tomándolo del brazo, el amor con el que se miran es tan deslumbrante.

- Yo también me tengo que ir a casa – digo levantándome de mi asiento – que la pasen muy bien.

- Gracias – dicen ambos, haciendo una reverencia, es adorable ver lo sincronizados que pueden llegar a ser.

Luego de verlos alejarse, me encamino hasta mi casa, la que comparto con mi novio desde hace un par de años, nuestro nidito de amor.

- Estoy en casa – digo sintiendo un olor extraño viniendo de la cocina, haciendo que corra rápidamente a ella, viendo a mi novio envuelto en humo, tosiendo.

- ¡Yuto! ¿Pero qué ha sucedido? – Digo preocupado.

- Lo siento mi amor, quería hacer la cena pero… - No pudo seguir hablando porque comenzó a llorar desconsoladamente, abrazándome.

-Ya te he dicho que no debes de hacer esto y menos si no estoy.

- Pero quería sorprenderte.

- Y lo has hecho – sonrío – ya está bien, no tienes por qué llorar – digo acariciando sus cabellos.

- ¿Me perdonas? – Dice todavía entre sollozos.

- Pareces un niño – digo tomándolo del rostro, dándole un casto beso en los labios – te perdono, pero no lo vuelvas a hacer.

- Créeme que no – dice comenzando a sonreír – debo parecer un idiota.

- Pero así te amo – digo abriendo la ventana para que así el humo pueda salir con mayor facilidad – será mejor limpiar y pedir algo a domicilio.

- Está bien – dice limpiándose las lágrimas.

- Te amo – digo abrazándolo con fuerza.

- Y yo a ti, mucho – dice besando mi coronilla, estar entre sus brazos es lo más maravilloso del mundo.

Amo todas y cada una de sus facetas.

FIN