24/10/17

Father's Love

Muy buenas noches 😃
Como siempre lamento mucho la demora, pero es que las ocupaciones de adulto son cada vez más grandes, pero las ganas de escribir también lo son 😊
Así que esta hermosa noche les traigo por fin el capítulo 37 de este hermoso serial 💓
No está tan largo como quisiera, pero no quería quedarme este mes sin actualizar.
Muchas gracias por la paciencia, amor y apoyo 💖
Espero les guste 😄
Y como siempre este fic va dedicado a mi querida amiga Mari 💕


Tema: Father's Love
Extensión: Serial
Parejas: Varias 
Autora: Akari-chan


Capítulo 37

*Shibutani Subaru*

- ¿Ves? Te dije que me iba a enfermar – dice mi amado acostado sobre nuestra cama, tapado con las sábanas desde su cuello hasta los pies.

- Eso no me decías cuando estábamos haciendo el amor en el balcón – río divertido al ver su expresión de vergüenza.

- En esos momentos no puedo pensar con claridad – dice llevando sus manos hacia su rostro, tratando de ocultar su sonrojo, pero delicadamente las aparto para darle un cálido beso en los labios, levantando un poco la sábana que lo cubre, adentrándome en ella, posicionándome encima de él.

- Te quiero – digo dándole un dulce beso en los labios.

- Suba… Si me besas te vas a enfermar también – dice apartándome un poco con sus manos que se encuentran en mi pecho.

- Si así puedo estar contigo todo el día en la cama, para mí no hay problema – digo volviéndolo a besar.

- No… ¿No tienes que ir por Yuto al aeropuerto?

- Cierto, se me olvidaba…

- Ve por él, no sea y se preocupe.

- Pero todavía falta un par de horas – digo recostando mi cabeza sobre su pecho, se siente tan cálido.

- Subaru…

- Solo un ratito más – digo suspirando profundamente, quiero estar así siempre con él.
  
- ¡Papá! – Dice mi hijo corriendo rápidamente hacia mí - ¡Te he extrañado mucho! – Dice alegremente abrazándome con fuerza, notándose en aquel abrazo la gran diferencia de estatura que hay entre los dos, me parece increíble que creciera tanto.

- Yo también te extrañé mucho hijo ¿cómo te fue? ¿Si pudiste ver a Ryosuke?

- Muy bien – dice sonriente – de hecho… él se quedó conmigo en el apartamento – dice con un leve sonrojo en las mejillas ¿será que ellos…? – ¿Tío Ryo no vino contigo? – Pregunta mirando hacia todos lados.

- No pudo venir porque está enfermo.

- ¿Eh? ¿Y eso? ¿Qué tiene?

- Es que… Bueno… Se quedó dormido en el balcón de mi habitación y como hizo mucho frío esa noche pues se resfrió, solo eso, no es nada de qué preocuparse – sonrío un tanto nervioso.

- Me alegra de que no sea nada grave – suspira aliviado - ¿y el restaurante?

- Nagase-san se ha hecho cargo de él como siempre en estos días y de hecho quería preguntarte si podías ayudarle estos días que te quedan de vacaciones.

- Por supuesto, lo haré con gusto.

- Que bien, ya sabes lo mimado que es tu tío y tengo que cuidar de él hasta que se recupere por completo.

- Lo consientes demasiado papá – sonríe – parecen novios.

- ¿En serio te parece? – Río avergonzado.

- Sí, pero es bonito poder ver la gran amistad que tienen, lo mucho que se preocupan el uno por el otro.

- Gracias hijo, es bueno escuchar eso – sonrío - ¿Quieres ir a comer algo antes de llegar a casa?

- Me encantaría, tengo mucha hambre – dice alegre – podemos llevarle algo a mi Tío también.

- Eso me parece bien, mejor compremos algo y comemos todos juntos en casa.

- Ok – dice alegremente, tomándome del brazo como solía hacer desde niño.


*Maruyama Ryuhei*

- Te odio Kimitaka, ¡te odio! – Susurro para mis adentros, enojado conmigo mismo. No ha pasado un día en el que no tenga algún sueño húmedo o no haya pasado por la humillación de masturbarme en la ducha pensando en el susodicho.

Es que ni en mis años de adolescencia mis hormonas habían estado tan revolucionadas, me siento patético y miserable ¿cómo es posible que él tenga tal poder sobre mi cuerpo? Que solo por una felación me tenga así, casi rendido a sus pies.

- Buenos días Maruyama-san – dice Murakami-san acercándose a mí, uniéndose a mi caminar.

- Buenos días Murakami-san – sonrío amablemente, es habitual encontrármelo camino al Instituto junto con su hijo, pero esta vez no viene con él - ¿Y tu hijo? ¿Se ha quedado dormido?

- No, se fue un poco más temprano hoy, dijo que iba a encontrarse con Yokoyama-kun, son muy buenos amigos.

- Sí, se llevan muy bien… - Digo pensando en la verdadera relación que tienen, al parecer él no lo sabe, pero eso no es algo que me incumba, pero si ese muchacho llega a hacerle daño a Keito se las tendrá que ver conmigo.

Seguimos caminando, hablando amenamente de lo acontecido en nuestras vacaciones, sin duda Murakami-san se ha convertido en un gran amigo para mí. Pero el relajado ambiente que se había creado entre los dos se vio perturbado por la presencia del causante de mis pesadillas saliendo del Instituto.

- Buenos días – dice haciendo una reverencia, se ve tan guapo… ¡Maru no pienses en esas cosas!

- Buenos días – responde Murakami-san mientras yo estoy sin habla, queriendo salir corriendo de ahí, pero mis piernas no responden.

- Tú debes ser Murakami-sensei, mi hijo me ha hablado mucho de usted, yo soy Yokoyama You, el padre de Keito.

- Mucho gusto en conocerlo Yokoyama-san, su hijo es de los mejores alumnos que ha tenido este Instituto, además de que es muy educado, lo ha criado muy bien.

- Muchas gracias, me alegra escuchar eso – sonríe, volviendo su mirada a donde yo estoy, haciéndome sentir más nervioso de lo que ya estoy.

- ¿Y a qué se debe su presencia?

- Vine a traer a mi hijo y también porque necesito hablar con Maruyama-sensei – dice sin borrar esa sonrisa de su rostro.

- Entonces me retiro para que puedan hablar – dice sonriente – espero poder verlo de nuevo y poder hablar un poco más – dice haciendo una reverencia para después irse rápidamente.

- No creo que tengamos algo de qué hablar – digo evitando mirarlo, dispuesto a irme pero él rápidamente toma mi brazo.

- Quería verte – dice en un susurro muy cerca de mi oído - estás precioso el día de hoy.

- Si eso es todo lo que me tenías que decir, ya puedes irte – dije tratando en lo posible de sonar frío y distante, pero mi cuerpo solo delataba el temblor que me ocasionaba su agarre y sin decirme nada me llevó hasta su auto, entrando ambos en la parte de atrás - ¿Qué haces?

- Solo un momento, por favor – dice acercando su rostro al mío, besándome con delicadeza y yo como un buen idiota le correspondo el beso.


*Yokoyama You*

Nos besamos lentamente, sin prisa alguna, disfrutando nuevamente de la unión de nuestros labios. A veces pienso que quizás esta no sea la mejor manera de querer reconquistarlo, ya que puede llegar a pensar cosas que no son, pero es que simplemente no puedo evitarlo. Mi corazón late como loco al verlo y mi cuerpo, que tantos años lleva anhelándolo actúa por sí solo, ansioso de querer volver a sentirlo, de querer explorar cada rincón de aquel cuerpo que está debajo del mío, temblando nervioso.

- Te amo – digo al separarnos por falta de aire, mirándolo con la misma ternura de siempre, atesorando cada facción de su rostro en mi memoria, notando su mirada temerosa, confundida.

- ¿Por qué? ¿Por qué me haces esto? – Pregunta mirándome con algo de tristeza y dolor – ¿No te bastó todo el daño que me hiciste? ¿Te divierte aprovecharte de mí? -  Dice con sus preciosos ojos a punto de derramar sus lágrimas.

- En verdad nunca fue mi intención hacerte daño – digo besando su frente – te amo más que a cualquiera, pero no tenía opción, o era que fuéramos infelices al estar separados o que tu…

- ¿Yo qué?

- No es nada de lo que debamos preocuparnos ahora – digo dándole otro casto beso a sus labios – creo que debes irte a trabajar – digo apartándome de su encima, saliendo del auto ante su mirada interrogante.

- Tu…

- Te amo Maru-chan y haré todo lo que esté en mis manos para volver a tenerte a mi lado, como siempre debió ser – digo decidido, sonriendo al ver como él sale del auto completamente sonrojado y sin decir ni una sola palabra, corriendo hacia el Instituto.


*Maruyama Ryuhei*

- Serás idiota Maru – digo dándome leves golpes en la frente con uno de los muros del Instituto.

- ¿Maruyama-san estás bien? – Pregunta Ohno-san, mirándome con preocupación.

- Sí, muy bien – digo sobando mi frente.

-¿Entonces por qué te estabas golpeando la frente con la pared?

- Es que… De repente sentí mucho sueño y pues suelo hacer eso para que se me quite.

- Oh, entiendo.

- ¿Necesitas algo?

- Si, me gustaría que saliéramos este fin de semana a cenar o algo.

- Claro, por mi estaría bien – sonrío.

- ¡Maru-sensei! – Exclama Keito acercándose a mí para abrazarme fuertemente – te he extrañado mucho – dice, al mismo tiempo que correspondo con cariño a su abrazo.

- Keito, pero si nos vimos hace tres días – sonrío.

- Pero aun así, te llego a extrañar mucho – dice haciendo puchero.

- Yo también te extrañé mucho.

- Yokoyama-san, esa no es manera de tratar a tu profesor – dice Ohno-san bastante serio, pero se trata de Keito y él tiene todo el derecho de hacerlo.

- Está bien Ohno-san no te…

- Tienes que comportarte niño.

- A Keito no le hables así – digo ya molesto – él es como un hijo para mí y si quiere abrazarme cuando le plazca, bien puede hacerlo.

- Pero Maruyama-san… - Suspira – está bien, hagan lo que quieran, espero que siga en pie lo de nuestra salida.

- Por supuesto que sí – sonrío de vuelta.

- ¿En verdad me quieres como a un hijo? – Pregunta Keito con ilusión.

- Sí, así como quiero a Daiki – digo notando que Ohno-san se ha ido.

- ¿Pero yo soy tu consentido verdad? – Río al escuchar aquello.

- Los quiero por igual.

- Pero a mí un poquito más.

- Está bien, pero no se lo digas a Daiki- sonrío revolviendo sus cabellos, es un chico tan dulce.


*Yuto*

- Yuto… no quiero que te vayas… - Dijo mi novio abrazándome fuertemente, sollozando, mientras nos encontrábamos en el aeropuerto, ya tenía que regresar a Tokyo.

- Qué más quisiera yo que quedarme aquí contigo – dije sollozando también, dándole un dulce beso en los labios, disfrutando en cierto modo del sabor de sus labios mezclado con lo salado de sus lágrimas.

- Después de todo lo que ha pasado entre nosotros me es más difícil asimilar que no estarás conmigo – dijo con tristeza.

- Para mí también – dije acariciando suavemente su mejilla – pero piensa que dentro de unos meses nos graduaremos y que podrás ir a Tokyo nuevamente.

- Pero todavía es mucho tiempo – dijo haciendo un adorable puchero, es realmente tan lindo cuando se lo propone.

- Solo espera un poco – dije mirándolo con profundo amor – piensa que después de esto ya por fin podremos estar juntos, sin ningún impedimento.

- Yuto… - En ese momento anunciaron que mi vuelo estaba próximo a despegar y con todo el dolor de mi alma tuve que separarme de él.

- Ryo-chan – suspiro pensando en lo triste que había dejado a mi adorable novio, quiero estar ahora mismo con él, dándole mimos y otras cosas…

- Yuto ¿puedo ir a tu casa a jugar videojuegos? – Pregunta Ryutaro, mirándome con algo de súplica.

- Me encantaría Ryutaro, pero tengo que ir al restaurante – digo haciendo una pequeña reverencia en modo de disculpa.

-¿Puedo ir contigo? Prometo que no estorbaré y puedo ser de mucha ayuda.

- ¡Ryu! No molestes a Yuto – dice Yuri mirándolo con desaprobación.

- No te preocupes Yuri, no me molesta para nada – digo sonriente – pero en verdad preferiría que no fueras Ryu, voy a estar muy ocupado, tenemos que hacer inventario y nos quedaremos hasta muy tarde en eso.

- Pero…

- Puedes venir a mi casa este fin de semana si quieres – digo sonriente.

- Está bien…

- Ya vámonos Ryu, que Yuyan me ha de estar esperando afuera – dice Yuri tirando del brazo de su hermano, saliendo del salón.

En ese momento mi móvil comienza a sonar y sonrío al ver su nombre en la pantalla. Tomo mi mochila y tranquilamente camino mientras converso con él, como lo hacemos diariamente, contándonos nuestro día a día y diciéndonos lo mucho que nos amamos y extrañamos y de vez en cuando, bien tarde por la noche, recurrimos a las videollamadas, para tener algo de intimidad, aunque no es lo mismo que tenerlo en mis brazos, de cierto modo eso aliviana un poco la calentura que sentimos.


*Nishikido Ryo*

- ¡Son tan lindos! – decía mientras le tomaba fotos a ambos bebés recostados sobre la cuna.

- Ryo los vas a desgastar – dijo Subaru poniéndose a mi lado, llevando su mano derecha hacia la mía izquierda, haciéndome sonrojar.

- Yuto se parece mucho a ti – dije mientras veía al recién nacido, con sus pequeños ojitos mirándonos a ambos.

- Y Ryosuke a su mamá.

- Creo que mis genes no fueron tan dominantes.

- Pero cuando crezca de seguro que será un chico muy guapo como tú – dijo mirándome fijamente, mientras sujetaba fuertemente mi mano.

- Suba… - En ese momento ambos bebés comienzan a llorar, así que dulcemente y con cuidado los cargamos, haciendo que dejaran de llorar. Sonreí enternecido al ver tan adorable escena, parecíamos una hermosa familia, aquella que siempre había querido, junto con Subaru.

- ¿En qué piensas? – Dice Subaru abrazándome por la espalda, mientras acomodaba unos libros en la estantería.

- En ti – digo sonrojado – en lo hermoso que te veías cargando a Yuto cuando era bebé.

- Tú también te veías muy hermoso cargando a Ryosuke y cuando lo hacías con Yuto, me daban muchas ganas de besarte y de decir que eras mi esposo y ellos nuestros hijos.

- ¿Crees que podamos serlo todavía? ¿Una familia?

- Tal vez no como la que queríamos en ese tiempo, pero ya lo somos – me voltea, quedando ambos frente a frente, comenzando a besarme con dulzura.

- Papá…

CONTINUARÁ...

15/9/17

Father's Love

Hola muy buenas noches desde aquí 😃
Por fin después de tanto les traigo el capítulo 36 de este bello serial 😅
Pensaba al principio en hacerlo bien Angst, pero me resultó otra cosa, pero aun así estoy muy feliz por el resultado obtenido y espero que sea de su agrado, hasta he de confesar que me emocioné mucho cuando lo estaba escribiendo.
Muchas gracias por todo su apoyo 😊
Y como siempre este fic va dedicado a mi querida amiga Mari ❤



Tema: Father's Love
Extensión: Serial
Parejas: Varias 
Autora: Akari-chan


Capítulo 36 
*Keito*
- ¿La encontraste? Hikaru se va poner muy contento – digo alegremente, Inagaki-san sin duda es el mejor detective del mundo.
- Sí, Joven Keito, fue un poco complicado pero por fin pude dar con ella y ni se imagina de quién se trata.
- ¿La conozco? – Pregunto extrañado.
- La que la conoce mejor es su señora madre.
- ¿Mi mamá? – Pregunto todavía más confundido - ¿es amiga de mi mamá?
- ¿Puedes venir mañana a mi oficina para entregarle el informe?
- Por supuesto, llamaré a Hikaru para que nos reunamos allá.
- Me parece perfecto joven Keito, aquí lo estaré esperando, que pases buena noche.
- Muchas gracias, allá nos vemos – digo finalmente antes de colgar.
- ¿Quién era? – Pregunta Maru-chan cuando termina la llamada.
- Era un amigo – sonrío – hemos quedado de vernos mañana junto con Hikaru.
- Ya veo… ¿Cómo vas con él?
- Muy bien, es muy bueno conmigo – digo sin evitar sonrojarme, en verdad que él me hace muy feliz.
- Si te llega a hacer daño avísame – dice un poco amenazante. Es tan adorable, cada vez entiendo más el por qué mi papá lo ama tanto.
- Lo haré – digo sonriente – creo que me iré a dormir ya, tendré un día muy ajetreado mañana, digo levantándome de mi asiento.
- Te acompaño, también me iré a dormir.
Subimos ambos hasta el segundo piso, encontrándonos con Daiki que sale del baño, caminando un poco raro.
- ¿Ya te tomaste el medicamento y te aplicaste la crema? – Pregunta Maru-chan un poco serio, pero también preocupado.
- ¡Papá! – Exclama Dai-chan avergonzado, es tan lindo – Sí, ya lo hice – dice sin perder aquel color rojizo de su rostro.
- Perfecto, ya verás que poco a poco irá desapareciendo el dolor – dice dedicándole una sonrisa - que duerman bien – dice dándole un beso en la frente a su hijo y luego a mí, yendo luego a su habitación.
- A tu papá no se le escapa ninguna – río.
- Eso parece – sonríe todavía apenado.
- Pero sigue su consejo, las primeras veces serán dolorosas, pero ya después le irás encontrando el gusto.
- Gracias…
- Me alegro mucho por ambos – digo dándole una suaves palmadas sobre su hombro – bueno, tengo que llamar a mi novio para que nos veamos mañana, que pases buena noche Dai-chan.
- Lo mismo Keito y gracias – dice con una bella sonrisa, me alegra que mi hermano esté con alguien como él.
Luego de tomar un baño y cepillarme los dientes, me dirijo a la habitación que Maru-chan con tanto esmero me ha preparado, inclusive me dijo que sería única y exclusivamente para mí y que si quería dejar algo de ropa o alguna otra pertenencia bien podría hacerlo, en verdad estoy considerando venir a quedarme más seguido. Saco mi móvil del bolsillo derecho de mi pantalón y marco rápidamente el número de mi novio, completamente ansioso de darle tan importante noticia.

*Hikaru*
Apago el despertador una vez que comienza a sonar, no he podido dormir durante toda la noche, no cuando estoy a quizás pocas horas de conocer a mi madre, de poder verla, de quizás abrazarla… Me levanto rápidamente, tengo que alistarme antes de que mi novio llegue.
- Buenos días Hikaru-kun – dice Uchi-san poniendo el desayuno en la mesa, últimamente se la pasa más aquí que en su apartamento.
- Buenos días hijo – dice mi papá mientras lee el periódico, muy seguramente en la sección de deportes.
- Buenos días – respondo, tomando asiento.
- ¿Vas a salir hoy? – Pregunta mi papá retirando la vista del periódico.
- Sí, voy a salir con un amigo.
- ¿Cuál de todos?
- Con Keit… Digo Yokoyama-kun.
- Ah, con ese, es buen muchacho así que creo que si está bien.
- Tengo muchas ganas de conocerlo – dice Uchi-san emocionado.
- Ya no debe tardar en llegar – y dicho y hecho el timbre del apartamento comienza a sonar, yendo rápidamente a abrir la puerta.
- Buenos días – dice Keito dándome un fugaz beso, antes de que mi padre se asome.
- Buenos días… - sonrío embobado de verlo tan guapo.
- Encantado de conocerte Yokoyama-kun – dice Uchi-san haciendo una reverencia.
- El gusto es mío – dice reverenciándose también.
- Gusto en verte Yokoyama-kun – dice mi papá acercándose también a la puerta.
- Lo mismo Murakami-sensei – dice haciendo otra reverencia.
- Es guapo – susurra Uchi-san haciéndome sonrojar.
- Creo que se nos está haciendo tarde ya ¿no crees? – Digo rápidamente, tomando del brazo a mi novio.
- Es cierto, lamento mucho no poder pasar un rato, pero Hikaru-kun y yo tenemos algo muy importante que hacer – dice volviéndose a reverenciar.
- No se preocupen, vayan con cuidado y no dejes que Hikaru haga alguna travesura, la última vez que lo hizo tuve que pagar 20.000 yen por una ventana – dice mi papá un poco irritado por recordar aquel suceso.
- No hay nada que temer, cuidaré de que no haga nada malo – dice sonriente – hasta pronto – dice reverenciándose por última vez.
- Hasta luego – me despido también, saliendo junto con mi novio del edificio, subiéndonos al auto para ir a la oficina del detective.
- Uchi-san y tu papá parecen muy cercanos – dice mi novio tomándome de la mano.
- Si, lo son desde que Uchi-san se mudó al lado de nosotros, aunque últimamente se la pasa más en nuestro apartamento que en el de él.
- Entiendo.
- ¿Por qué lo preguntas?
- Por nada – dice rápidamente brindándome una sonrisa.
- Así que… Ya la han encontrado – digo soltando un suspiro.
- ¿No te sientes feliz? – Pregunta mi novio preocupado.
- Si… Es solo que… No sé cómo sentirme al respecto ¿se acordará de mí? ¿En verdad le agradará verme?
- Estoy seguro de que tendrá una buena razón para haber hecho lo que hizo, pero pase lo que pase, ten presente que yo estoy contigo – dice dándome un dulce beso en los labios.

*Murakami Shingo*
- ¿Ahora sí? – Pregunta Uchi-san sentándose en el sofá, a mi lado.
- ¿Ahora sí qué? – Pregunto confundido.
- Hina, no te hagas, sabes a lo que me refiero.
- Ah, eso ¿para qué quieres saberlo?
- Porque me dijiste que algún día me lo contarías – dice haciendo un adorable puchero ¿cómo resistirme a eso?
- Ya te lo he dicho, resumidamente.
- Pero es que no me cabe en la cabeza que una madre deje así a su hijo.
- Pues ya ves que si existen mujeres así – suspiro profundo.
- Quiero saberlo – sonríe acercándose un poco más a mi recostando su cabeza en mi hombro.
- No es una historia muy agradable de escuchar.
- Aun así quiero escucharla.
- Si no lo hago ¿Seguirás insistiendo con eso?
- Lo haré hasta que consiga hacerte hablar.
- Eso no es justo… Pero está bien, ya que insistes te lo contaré, pero con una condición.
- ¿Cuál?
- Que por ningún motivo le cuentes a Hikaru todo lo que te voy a decir hoy ¿está bien? – Pregunto viendo cómo él asiente felizmente.
- Soy una tumba – dice sonriente, volviendo a recostar su cabeza en mi hombro.

*Keito*
- ¿Es en serio? – Pregunto todavía incrédulo, mirando a mi novio que está sentado a mi lado, también con la misma expresión que tengo.
- Sí Joven Keito, ella es la madre del Joven Hikaru – dice Inagaki-san bastante serio.
- Así que se cambió de nombre… Es muy astuta… - Digo leyendo detenidamente el informe, no tan solo se había cambiado el nombre sino que también se había hecho varias cirugías estéticas, se ve muy diferente a como era antes.
- ¿Por qué? – Pregunta mi novio con voz leve, todavía sin salir de su asombro.
- No lo sé, pero lo que sí está claro es que de saberse esto, arruinaría con toda su carrera.
- Hikaru… ¿Aún quieres conocerla? - Pregunto preocupado de verlo así, tan ido…
- Llévame con ella…
- ¿Estás seguro?
- Totalmente… – Dice tratando de esbozar una sonrisa, pero ésta no sale.
- Entonces iremos – digo sonriéndole dulcemente, aunque comienzo a sentir que esto puede que no termine como esperábamos.

*Murakami Shingo*
- ¡Listo! Por fin todo debidamente ordenado – dije alegremente, mirando orgulloso lo bonito que había quedado mi apartamento. Había tenido que dejar mi ciudad natal y a mi familia para venir a Tokyo, pero no me arrepentía en lo absoluto, los cambios también eran buenos y si con estos estaba más cerca de cumplir mis sueños lo haría.
Desde pequeño siempre había deseado convertirme en un gran futbolista y me acuerdo de lo muy feliz que estaba el día que me seleccionaron para ingresar a una de las mejores academias de fútbol de Japón. Sin duda no podía estar más agradecido con la vida.
- Lo siento, no me fijé por donde pasaba – dijo una hermosa chica recogiendo los papeles que se encontraban esparcidos en el suelo, me encontraba tan sumido en mis pensamientos que sin querer choqué con ella.
- La culpa es mía, era yo el que andaba distraído – dije sonriente, ayudándole a recoger los papeles.
- Gracias - sonríe - ¿eres nuevo por aquí? Nunca te había visto.
- Sí, llegué ayer en la noche, Murakami Shingo, es un gusto – digo haciendo una reverencia.
- Sawada Yura, el gusto es mío.

- ¿Y en ese momento te enamoraste de ella?
- Pues si me atraía y mucho, pero no llegué a enamorarme de ella – sonrío – de hecho ahora que lo pienso se parece mucho a la forma en la que nos conocimos tú y yo.
- Sí, bastante…
- Pero la diferencia es que yo si me he enamorado de ti – digo haciendo que se sonroje.
- Eso me alegra más.
- De hecho tengo una foto de ella por aquí – digo levantándome el sofá para ir a mi habitación y tomar la foto guardada en el cajón de la mesita de noche, volviendo con ésta a la sala de estar.
- ¿Ella es la madre de Hikaru? Es linda – dice Uchi-san mirando la foto, aunque puedo escuchar un dejo de celos en su voz.
- Bueno, últimamente luce muy diferente a como luce en esa foto.
- ¿Te has seguido viendo con ella? – Ahora si pregunta con algo de fastidio, devolviéndome la foto, solo puedo reír ante su reacción.
- Personalmente no, pero si la veo casi a diario, en todos lados.
- ¿Cómo es eso?
- Bueno, en ese entonces era aspirante a ser actriz.
- ¿Y lo consiguió?
- Por supuesto – suspiro – ahora es una de las más aclamadas del país.
- Pero su nombre no me suena por ningún lado.
- Es que se lo cambió.
- ¿¡Eh!? – Exclama sorprendido.
- Ella es la famosísima…

*Hikaru*
- Sasagawa Ryoko… - Susurro ya en el taxi, bajo la mirada de mi preocupado novio, jamás pensé que esto llegara a suceder, siempre imaginé que quizás ella se había casado con otro hombre, que había conformado una familia con esa persona, muy lejos de aquí, pero la verdad es que siempre la había visto, en la televisión, en los múltiples anuncios publicitarios de las tiendas, en todos lados…
- Pensé en muchas cosas, menos que tu madre fuera amiga de la mía – dice mi novio sujetando mi mano.
- Créeme que yo menos.
- ¿Estás nervioso? Si quieres no vamos y dejamos como si no hubiese pasado nada.
- Tengo que ir Keito… Necesito preguntarle el por qué no estuvo conmigo todo este tiempo, ni siquiera a verme… - En verdad que necesito saberlo.
- Al parecer ya hemos llegado – dice mi novio mirando hacia afuera. El taxi se detuvo frente a una enorme mansión.
- ¿Aquí vive? – Pregunto bastante sorprendido.
- No sé de qué te sorprendes si la de mi padre es mucho más grande – sonríe - está
- ¿Y cómo vamos a entrar?
- Confía en mí – dice dándome un dulce beso en la mejilla, bajando del auto – te llamaré cuando salgamos para que vengas por nosotros – le dice al chofer.
- A sus órdenes Joven – dice para luego comenzar a conducir.
Nos acercamos hasta el portón, lentamente, de un momento a otro he comenzado a temblar y eso mi novio puede notarlo, así que dulcemente toma mi mano, tranquilizándome un poco.
- Buenos días ¿qué desean? – Pregunta el portero.
- Buenos días, ¿la señora Sasagawa se encuentra? – Pregunta mi novio con una radiante sonrisa.
- ¿Quién la busca? – Pregunta mirándonos detenidamente.
- Soy Yokoyama Keito, hijo de Ishikawa Rika – dice mostrando su identificación, la cual ha tomado el portero – he venido porque necesito darle un mensaje a la señora Sasagawa de parte de mi madre.
- ¿Y no puede venir ella a decírselo personalmente?
- Pues lamentablemente mi madre se encuentra en Inglaterra y me ha pedido a mí el favor de hacerlo ¿hay algún problema con eso? – Dice mirándolo desafiante, jamás lo había visto tomar una aptitud tan fría.
- ¿Y el otro joven? – Pregunta mirándome serio.
- Él es mi asistente personal – dice sonriéndome pícaramente.
- Voy a anunciarlos – dice tomando su teléfono – Buenos días Sasagawa-sama, ha venido a verla el Joven Yokoyama Keito, dice que es hijo de Ishikawa Rika…Sí señora... Lo siento… Lo haré pasar… - Dice colgando luego el teléfono – Bienvenido Yokoyama-sama – dice abriendo el portón, reverenciándose ante nosotros.
- Muchas gracias – dice sonriendo triunfante, comenzando a caminar, seguido de mí.
- Lamento mucho que el portero te haya dejado esperando tanto tiempo allá afuera – me quedo paralizado al ver a la hermosa mujer que se acerca a mi novio, reverenciándose ambos.
- No te preocupes, él solo hace su trabajo y lo ha hecho muy bien.
- Me alegra saber eso – dice sonriente, su sonrisa es preciosa, aunque haya cambiado tanto, su sonrisa sigue siendo la misma – Ven, toma asiento ¿cómo está tu madre? – Dice comenzando ambos a hablar amenamente, como si no hubiera nadie más en la sala de estar. Miro detenidamente cada expresión de ella, no se ve que sea mala persona…

*Murakami Shingo*
- ¡Muy buen partido Shingo! – Dijo mi entrenador dándome unas palmadas en la espalda.
- El crédito no ha sido solo mío – sonreí apenado – todos hemos hecho un buen trabajo en equipo.
- De eso no hay duda, pero eres un buen líder, así que esto se debe en gran parte a ti, no dudo de que pronto algún equipo quiera contratarte.
- Eso estaría muy bien – dije alegremente.
- ¿Quieres venir a beber con nosotros? Para celebrar.
- Encantado.
Fuimos todos a beber a un bar cercano, aunque solo era un partido amistoso con otra academia, nos sentíamos realmente felices de haber ganado.
- ¿Murakami-san? – Dijo una voz femenina detrás de mí, haciéndome voltear, viendo a mi vecina junto con dos amigas más, vestidas todas muy provocativamente, quedándonos todos embobados viéndolas.
- ¡HINA! ¿No piensas presentárnoslas? – Dijo uno de mis compañeros.
- ¿Hina? – Preguntó mirándome raro.
- Es una larga historia… ¿Qué haces por acá?
- Lo mismo que tú, buscando diversión – dijo sonriente, acariciando mi hombro.
- Esto…
- ¿Quieres venir conmigo a un lugar más íntimo? – Cuando preguntó aquello me sonrojé y todos mis amigos comenzaron a chiflarme.
- Ve con ella Hina, no puedes decirle que no a una dama tan bella.
Y sin decir nada más me fui junto con ella, quedándose sus dos amigas en el bar. Durante el camino ella se sujetó de mi brazo, rozando de vez en cuando sus pechos contra éste, haciéndome sentir nervioso y para qué negarlo, me estaba comenzando a excitar.
- Esto… ¿A dónde quieres ir? – Pregunté cuando ya llevábamos varias cuadras caminando, al parecer sin ningún destino en concreto.
- A mi apartamento… - Dijo en un susurro cerca de mi oído.

- ¿Y qué pasó? – Pregunta Uchi-san mirándome ansioso por saber.
- ¿Qué piensas tú que pasó? – Río al ver su expresión – No pienso contarte eso, es vergonzoso y menos le voy a estar contando esas cosas a mi pareja.
- Aish, está bien – dice cruzándose de brazos.

*Hikaru*
- Me sorprende que una mujer tan bella, exitosa y carismática como usted todavía no se haya casado, Sasagawa-san – dice Keito dándole un sorbo a su té. ¿No se ha casado?
- Eso no es una prioridad en mi vida, eso de tener esposo e hijos no es algo que anhele, aunque una aventurita de vez en cuando no hace daño – dice mirando a mi novio de una manera que si no fuera mi madre la estaría estampando ahora mismo contra el suelo.
- Entiendo… - Sonríe – pero no estoy interesado, tengo pareja y estoy muy enamorado de ella.
- Eso es muy adorable – dice sentándose a su lado en el sofá ¿es que acaso estoy pintado en la pared? – Pero no está de más en querer disfrutar con otras personas – dice acariciando ahora su pierna, así que lucho contra las ganas de querer agarrarla de los pelos y alejarla de lo que es mío.
- ¿No te preocupa el que sea menor de edad?
- No sería la primera vez – dice acercando sus labios, pero él la aparta delicadamente.
- ¿Ni el que sea hijo de una de tus mejores amigas?
- Ni que no lo haya hecho antes – sonríe.
- Veo… - Dice levantándose del sofá - ¿Qué pasaría si todo el país se enterara de que tienes un hijo?
- ¿Eh? Eso es ridículo, yo no…
- ¿El apellido Murakami no te suena de algo? – Rápidamente su rostro cambió a uno de espanto.
- ¿Cómo…?
- Sabía que eras una mujer sin escrúpulos, pero comportarte como una mujerzuela al frente de tu hijo me ha parecido nauseabundo – sonríe con malicia, haciéndome sonrojar al acariciar mi mejilla.
- ¿De qué estás hablando?
- Yo siempre había confiado en el “instinto maternal” pero al parecer usted nació sin él - dice colocándose detrás de mí, sujetándome de los hombros – no ser capaz de reconocer a tu propio hijo, eres una mujer defectuosa.
- Keito… - Susurro bajo.
- No sé de qué hablas…

*Murakami Shingo*
Me levanté asustado al escuchar los incesantes golpes en la puerta de mi apartamento, abriéndola rápidamente y recibiendo un golpe en toda la cara.
- ¡ERES UN MALDITO! – Dijo Sawada-san, con una clara furia en su rostro.
- ¿Eh? ¿Pero qué te pasa?
- ¡QUE ME HAS EMBARAZADO ESTÚPIDO! – Dijo totalmente histérica dándome golpes en el pecho, dejándome sorprendido por la noticia.
- Pero… Si yo usé…
- ¡PUES NO FUNCIONÓ!
- ¡Cálmate! – Dije tomándola del brazo, haciendo que entrara en mi apartamento- no puedes hacer tremendo escándalo solo por eso.
- ¿Es que te parece muy poco? El que esté embarazada es claramente tu culpa y por tus condones defectuosos.
- Pues yo no fui el que se te insinuó esa noche – dije, recibiendo una bofetada de su parte.
- ¡Maldita la noche en la que me revolqué contigo!
- Pues no pareció que te disgustara – dije volviendo a recibir otro bofetón.
- ¡Eres un cerdo!
- Está bien, está bien, eso es lo menos importante ahora – suspiré profundo – de seguro podemos solucionar esto, podemos criarlo…
- ¿¡Qué dices!? Yo no quiero tener un mocoso bastardo contigo y menos criarlo – dice con cara de asco.
- ¿Entonces?
- Necesito tu autorización para abortarlo, de esa manera podemos deshacernos del problemita – dijo con malicia, haciéndome sentir repulsión hacia ella.
- ¿Qué? Yo no pienso autorizar nada, ¡si no lo quieres pues dámelo! - Exclamo molesto ¿cómo se le ocurría a ella pensar hacer eso?
- Yo no voy a dañar mi figura por este mocoso y menos mi sueño de ser actriz – dice molesta.
- Está bien, si quieres cuando nazca me lo puedes entregar, yo me haré cargo de él y no le diré absolutamente nada sobre ti, porque en verdad el no merece saber lo repugnante que es su madre.
- Está bien, si lo quieres, lo tendrás – y sin decir nada más se fue de mi apartamento, dejándome consternado.

*Hikaru* 
- Yo sé muy bien de lo que hablo y mi mamá reiteradas veces me ha hablado de la clase de persona que eres, ella se acuerda muy bien de cuando intentaste coquetearle a mi papá – dice fríamente, haciéndome estremecer pero del miedo – Hikaru es una persona muy importante para mí y como lo es tanto, quise ayudarle a encontrar a su madre a quién nunca había visto, así que contraté al mejor detective ¿y qué crees? Me encontré con que esa mujer es una conocida de la familia, muy famosa por todo el país y que se acuesta con cualquiera que le guste, sin importarle si son menores de edad, los hijos de sus “amigas”, incluyendo sus esposos. ¿Qué crees que pensarán todos al enterarse de todo esto? Ah, y además de que tienes un hijo.
- Eres un…
- Aun así Hikaru y yo nos hemos tomado la molestia de venir aquí por una explicación, porque definitivamente se la debes, supongo que no lo ves desde que nació, porque justo días después de su nacimiento fue que te cambiaste el nombre ¿o me equivoco Sawada Yura?
- Eres un mocoso astuto – dice cambiando su semblante a uno desafiante – si quieren una explicación se la daré, pero con una condición.
- La que quieras, menos la de acostarme contigo, me causa alergia la gente como usted – dice burlonamente.
- La condición es que nada de esto salga de aquí y que no quiero volver a ver sus desagradables caras en mi vida.
- Pero nosotros si tendremos que ver la tuya hasta en la sopa, que injusto… Pero está bien, creo que podremos vivir con ello ¿te parece bien Hikaru? – Dice dedicándome una preciosa sonrisa.
- Si…
- Muy bien, habla – dice volviendo a sonar frío.
- Seré breve – dice ahora mirándome con desprecio - simplemente para mí eres un estorbo, nunca te quise y nunca te voy a querer y si decidí tenerte fue porque no quería tener al idiota de tu padre recriminándome de que había matado a su hijo ¿estás contento ahora? Siéntete afortunado, porque tus demás hermanos no corrieron con la misma suerte – dice sonriente ¿pero cómo puede ser tan…?
- Creo que eso era todo – dice Keito acercándose a mí, tomando fuertemente mi mano – muchas gracias por su tan profunda explicación y no se preocupe, no volverás a vernos – dice con molestia, comenzando a caminar rápidamente hasta la salida sin mirar atrás, llamando al chofer para que vinera a recogernos lo más rápido posible y en menos de nada ya se encontraba estacionado en la entrada de la mansión, subiendo ambos de inmediato al auto.
Y fue en ese momento, en que mis lágrimas comenzaron a salir sin control.

*Murakami Shingo*
- ¿Y qué pasó después?
- Después de eso y pensando en que pronto tendría un hijo que mantener, comencé a trabajar haciendo oficios varios en un supermercado y debido a la sobrecarga de trabajo y los entrenamientos me lesioné la rodilla, así que tuve que dejar mi sueño de ser futbolista – digo con algo de nostalgia.
- Lo siento.
- No tienes por qué disculparte – sonrío – en ocasiones, los cambios suelen ser buenos.

- ¿Es usted Murakami Shingo? – Preguntó un hombre bastante alto y fornido al momento en que abrí la puerta.
- Sí, soy yo – dije algo temeroso, aquel hombre me producía algo de miedo.
- Esto es para usted – dijo dándome una canasta, me quedé mirándola sin entender nada, hasta que algo se movió dentro de ella y comenzó a llorar, así que rápidamente la tomé.
- Muchas gracias – dije rápidamente, cerrando la puerta.
Fui hasta mi habitación y puse la canasta sobre mi cama, buscando entre las cobijas lo que se encontraba debajo, encontrándome con la imagen más hermosa que había visto en mi vida.
- Hola – sonreí como idiota al verlo, sacándolo de ahí para cargarlo, haciendo que de inmediato dejara de llorar, encontrándome con un papelito en el que ponía “2 de diciembre”, ese mismo día, así que estaba recién nacido – bueno, de ahora en adelante seremos solo tú y yo – dije dándole un dulce beso en la frente – he trabajado muy duro todo este tiempo, así que te he comprado algo de ropa y pañales, también algo de leche, te estaba esperando pequeño – dije tratando de mirar si había algún otro papelito con su nombre, pero no había nada – creo que tu madre no te ha puesto un nombre, así que lo haré yo – dije sin dejar de sonreír, mi bebé era una cálida luz que comenzaba a iluminar mi vida – creo que ya tengo el nombre perfecto para ti, te llamarás Hikaru.

- Ya fue después que entré como profesor al Instituto, gracias a la ayuda de quién era mi entrenador en la academia, todavía somos muy buenos amigos y quiere mucho a Hikaru. Pero aunque me de muchos dolores de cabeza,  pasaría nuevamente por todo lo que pasé con tal de verlo feliz.

*Hikaru* 
- ¿En verdad no quieres venir conmigo a casa de Maru-chan? – Pregunta mi novio, mirándome preocupado, he llorado durante toda la tarde así que es normal que se encuentre así.
- Prefiero ir a casa.
- Está bien, te acompaña…
- Te lo agradezco pero quisiera ir solo.
- Hika…
- No te preocupes, estoy bien, es solo que quiero estar solo y pensar – digo sonriéndole dulcemente, dándole un casto beso en los labios – te llamaré cuando llegue.
- Está bien – dice dándome otro beso – pero cualquier cosa, estoy disponible para lo que me necesites.
- Te amo – digo dándole un último beso, antes de comenzar a caminar.
Camino sin prisa por las calles, mirando todo a mi alrededor, en parte me arrepiento de haber dejado que mi curiosidad me llevara a conocer a la tan despreciable mujer que es mi madre, pero por otra parte, siento como si un gran peso se me hubiera quitado de encima, así que de cierto modo me siento liberado.
Al llegar a casa me encuentro con que mi padre y Uchi-san están esperándome fuera del apartamento, sintiéndome completamente feliz de verlos, como si hubiera estado mucho tiempo alejado de ellos. Camino más rápido y sin dudarlo abrazo a mi papá fuertemente.
- ¿Eh? ¿Y esto? – Pregunta un poco extrañado, pero me corresponde de igual manera el abrazo.
- Te quiero papá, te quiero mucho, a ti y a Uchi-san – digo sin separarme de él, ellos son más de lo que necesito y no puedo estar más agradecido.
- Yo también te quiero hijo.

CONTINUARÁ...